Mario Carignano dio detalles acerca del trabajo que llevan adelante con el cultivo con sus beneficio y desarrollo. Es por eso que de la colza a la carinata, son cultivos alternativos que ganan terreno por la demanda de biocombustibles
En esa búsqueda de diferenciación llevó a productores de la región centro a apostar, desde hace más de 15 años, por cultivos alternativos como la colza y la brassica carinata. Con rendimientos estables incluso en ambientes de menor calidad y una demanda creciente ligada al biofuel para aviación, la carinata se perfila como una opción con fuerte proyección a futuro.
Destacó también que la experiencia en cultivos alternativos comenzó en 2007 con la siembra de colza-canola, como una estrategia para diferenciarse en un esquema productivo dominado por los cultivos tradicionales. Durante nueve campañas consecutivas, la colza ocupó un lugar destacado en la rotación, hasta que la caída de precios y problemas de mercado obligaron a replantear el esquema.
El punto más alto de esa etapa se alcanzó en 2012, cuando se comercializaron 43.500 hectáreas, en un contexto en el que la provincia de Santa Fe apenas sembraba 8.000 hectáreas, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Sin embargo, las dificultades comerciales y la pérdida de competitividad del cultivo llevaron a una retracción del área en los años siguientes.
Asimismo, el escenario cambió en 2019 con la aparición de la brassica carinata, un cultivo con un precio atractivo, referenciado al mercado internacional de canola a través de Matif Francia. En una primera etapa se trabajó con una sola variedad, pero la evolución genética fue clave para consolidar la alternativa: en 2021 se incorporó el primer híbrido y en 2023 llegó un segundo material, que hoy se utiliza en la totalidad de la superficie sembrada.
Luis Ciucci
