Detectaron en el sur de Santa Fe el primer caso en Argentina de Amaranthus hybridus resistente al sulfentrazone, un preemergente muy utilizado en soja y girasol. Especialistas advierten sobre la necesidad de diversificar estrategias y extremar los controles.
El yuyo colorado vuelve a encender las alarmas en los sistemas productivos argentinos. La Red de Manejo de Plagas de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) confirmó el primer caso en el país de Amaranthus hybridus resistente al herbicida sulfentrazone, un inhibidor de la PPO ampliamente utilizado como preemergente.
El hallazgo se dio en un lote de la localidad de Fuentes, en el sur de Santa Fe, donde se observaron fallas de control luego de la aplicación del producto. A partir de esa sospecha, investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (FCA-UNR) y del IICAR-CONICET realizaron ensayos en condiciones controladas para confirmar si se trataba de un problema operativo o de un caso de resistencia.
Los resultados fueron contundentes. Mientras que una población considerada susceptible fue controlada incluso con dosis menores a la recomendada, la población sospechosa mostró una supervivencia cercana al 65% con la dosis de uso. Además, los análisis determinaron un factor de resistencia superior a 12 veces respecto de la población sensible, lo que confirma que se trata de una resistencia heredable y no de una falla de aplicación.
El sulfentrazone es una herramienta central en el control de malezas de hoja ancha en cultivos como soja y girasol. Hasta ahora, en Argentina solo se había registrado un caso de resistencia a otro PPO (fomesafen) en esta especie. Este nuevo antecedente refuerza la preocupación por el avance de biotipos resistentes dentro del género Amaranthus, que ya presenta resistencias a glifosato, ALS, hormonales y PSII.
El yuyo colorado es una de las malezas más problemáticas del país. Está presente en más de 25 millones de hectáreas y tiene una alta capacidad de colonización. Puede producir hasta 100.000 semillas por planta y desarrollarse incluso bajo el cultivo, lo que complica su manejo.
Desde Aapresid recomiendan prestar especial atención a posibles fallas de control y reportarlas de manera temprana. De cara a la próxima campaña, sugieren planificar un manejo más diverso e integrado, combinando distintas herramientas químicas con prácticas culturales y mecánicas.
También es clave evitar la dispersión del biotipo resistente. Para eso, aconsejan reforzar la limpieza de cosechadoras y equipos, implementar controles mecánicos en los lotes afectados y monitorear los campos vecinos.
El mensaje es claro: el manejo del yuyo colorado no puede depender de una sola herramienta. La diversificación de modos de acción y la integración de estrategias serán fundamentales para frenar el avance de nuevas resistencias.
