Alerta por el avance del picudo negro de la soja: detectan la plaga por primera vez en Santa Fe

El picudo negro de la vaina de la soja continúa expandiéndose en el norte argentino y fue detectado por primera vez en el noroeste de Santa Fe. Especialistas del INTA advierten sobre la necesidad de reforzar el monitoreo y la capacitación.

El picudo negro de la vaina de la soja (Rhyssomatus subtilis) continúa avanzando en las principales regiones productivas del norte argentino y suma nuevas zonas bajo vigilancia. En las últimas semanas, técnicos del INTA confirmaron su presencia por primera vez en lotes de soja ubicados en la localidad de Ceres, en el noroeste de Santa Fe.

Este hallazgo se suma a detecciones previas registradas en Córdoba y en el sudeste de Santiago del Estero, lo que refuerza la evidencia de una expansión sostenida de esta plaga en el país.

Los primeros registros recientes se remontan a mediados de 2025 en Córdoba. Posteriormente, en enero, especialistas del INTA identificaron su presencia en zonas cercanas a Selva, en Santiago del Estero. A partir de allí, se amplió el área de monitoreo, lo que permitió confirmar su llegada a territorio santafesino.

Desde el organismo señalaron que, si bien la situación no representa una alarma inmediata, sí requiere atención. “Estos hallazgos sugieren la expansión del área de distribución de esta importante plaga”, advirtieron desde el Programa de Protección Vegetal del INTA.

En este contexto, los especialistas remarcan la necesidad de fortalecer las acciones de monitoreo y capacitación en la región. La articulación entre técnicos, productores y organismos resulta clave para anticipar posibles impactos productivos.

En esa línea, el INTA ya comenzó a impulsar actividades técnicas. La Agencia de Extensión Rural Ceres organizó recientemente una jornada de capacitación sobre el manejo del picudo negro, donde se abordaron aspectos vinculados a su biología, los daños que provoca y las estrategias para su control.

Además, los expertos recomiendan intensificar los monitoreos en los cultivos de soja, avanzar en la detección temprana de la plaga y aplicar criterios de manejo integrado. También destacan la importancia de mejorar la generación y el intercambio de información para comprender mejor el comportamiento del insecto.

De cara a lo que resta de la campaña, el INTA puso a disposición asesoramiento técnico para productores y profesionales de las nuevas zonas afectadas, con el objetivo de mitigar riesgos y mejorar la respuesta ante la expansión de la plaga.

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