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Argentina pierde bosques a ritmo alarmante y crece la tensión por una posible reforma ambiental

Mientras aumentan los desmontes y los incendios, el debate por cambios en la Ley de Bosques vuelve a encender las alarmas en todo el país. La pérdida de bosques nativos en Argentina volvió a ubicarse en el centro de la escena ambiental. Durante el último año, la deforestación y los incendios arrasaron miles de hectáreas, ... Leer más

Argentina pierde bosques a ritmo alarmante y crece la tensión por una posible reforma ambiental

Mientras aumentan los desmontes y los incendios, el debate por cambios en la Ley de Bosques vuelve a encender las alarmas en todo el país.

La pérdida de bosques nativos en Argentina volvió a ubicarse en el centro de la escena ambiental. Durante el último año, la deforestación y los incendios arrasaron miles de hectáreas, especialmente en el norte del país, reactivando la preocupación por el futuro de ecosistemas clave.

Los números reflejan una tendencia persistente: entre 2018 y 2024 se perdieron más de 1,4 millones de hectáreas de bosque. Pero lejos de estabilizarse, el problema se intensificó en 2025, con más de 210.000 hectáreas afectadas. Provincias como Chaco, Salta, Formosa y Santiago del Estero concentran gran parte de esta pérdida.

“El avance del desmonte no se detuvo, solo cambió de ritmo”, advierte una especialista en conservación. A esta presión se suman incendios cada vez más frecuentes e intensos, que también golpean con fuerza a los bosques andino-patagónicos, agravando la degradación ambiental.

En este contexto, vuelve a cobrar protagonismo la Ley de Bosques, sancionada en 2007 para ordenar el uso del territorio y proteger áreas de alto valor ecológico. La normativa establece tres categorías: zonas rojas (intangibles), amarillas (uso sostenible) y verdes (habilitadas para producción). Sin embargo, su aplicación ha sido irregular y, según denuncian organizaciones, persisten desmontes ilegales y falta de controles.

“El problema no es solo la ley, sino su incumplimiento y el escaso financiamiento”, señalan desde el sector ambientalista. Esta debilidad estructural deja expuestas grandes extensiones de bosque frente al avance productivo.

El escenario podría volverse aún más complejo. El Gobierno nacional evalúa introducir modificaciones en la normativa, entre ellas la posibilidad de habilitar desmontes en zonas actualmente protegidas bajo categoría amarilla. La propuesta encendió fuertes críticas de organizaciones como Greenpeace, que advierten sobre un posible retroceso en materia de conservación.

Mientras tanto, el debate crece en los ámbitos político y judicial. En juego no solo está el futuro de millones de hectáreas de bosque, sino también el equilibrio entre desarrollo económico y sostenibilidad ambiental en Argentina. La decisión que se tome podría marcar un antes y un después en la relación del país con sus recursos naturales.