El último informe nacional confirma la expansión del vector desde el norte del país y destaca la importancia de la detección temprana para reducir riesgos sanitarios.
El clima estival y el avance de las siembras de maíz tardío están favoreciendo el crecimiento poblacional de la chicharrita del maíz. Si bien el escenario no genera alarma inmediata, técnicos recomiendan reforzar el monitoreo para anticiparse a posibles impactos sanitarios.
El 34º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, con datos relevados entre el 1 y el 16 de enero de 2026, muestra una expansión sostenida del vector desde el norte argentino, en especial en regiones donde aumentó la superficie implantada con maíz.
En el NEA y NOA se registraron los mayores incrementos poblacionales, con localidades que alcanzaron niveles de hasta 50 adultos por trampa, mientras que en el Litoral y Centro-Norte se observan focos puntuales asociados a cultivos en estadios avanzados. El Centro-Sur, en cambio, mantiene niveles mínimos y estables.
Los técnicos destacan que la situación “no es para preocuparse, pero sí para ocuparse”, subrayando que el monitoreo temprano y sistemático es clave para reducir el riesgo sanitario y sostener la eficacia de las estrategias de manejo. El informe incorpora además datos de infectividad a Spiroplasma en varias regiones productivas.
