Tras dos años de fuertes aumentos, el mercado de la construcción en la Argentina muestra señales de desaceleración. Con costos aún altos pero más estables, el metro cuadrado cerró noviembre de 2025 en u$s1.376 y el sector vuelve a planificar con mayor previsión.
El costo de la construcción en la Argentina cerró noviembre de 2025 con una dinámica más ordenada luego de un período marcado por fuertes subas y alta volatilidad. Según el último relevamiento de la Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (APYMECO), el índice registró un aumento interanual del 26,52% y una suba mensual del 3,20%.
El informe ubicó el valor del metro cuadrado en $1.983.640,76, equivalente a u$s1.376,80 al tipo de cambio promedio del período. Si bien los costos continúan en niveles históricamente elevados, el ritmo de ajuste perdió intensidad, lo que permite mayor previsibilidad para presupuestar obras y evaluar nuevas inversiones.
La comparación histórica muestra la volatilidad reciente del sector. En noviembre de 2023, antes de la devaluación de diciembre, el costo de construcción había alcanzado los u$s1.800 por m2. Tras el ajuste cambiario, el valor se desplomó hasta alrededor de u$s1.050. El nivel actual se ubica por debajo de ese pico, aunque muy por encima de los u$s850 promedio del primer semestre de 2020.
Desde el sector explican esta desaceleración por una combinación de estabilidad cambiaria, menor presión inflacionaria y una demanda más cautelosa. A diferencia de otros ciclos, los aumentos por expectativa perdieron peso y los precios se ajustan con mayor referencia a costos reales y márgenes más ajustados.
Los materiales siguen siendo el principal motor de los incrementos, con una suba mensual cercana al 5%, encabezada por ladrillos y aceros. En contraste, la mano de obra mostró avances moderados y algunos insumos clave, como cemento y pinturas, no registraron variaciones en el último mes.
En este contexto, la elección de materiales se volvió una decisión estratégica. La producción nacional gana terreno por previsibilidad y disponibilidad, mientras que los insumos importados se reservan para rubros específicos. Aun así, la brecha entre los costos de construcción y los valores de venta de las propiedades sigue condicionando el lanzamiento de nuevos proyectos.
De cara a 2026, el sector observa oportunidades ligadas a un escenario macroeconómico más estable, aunque advierte que la recuperación del volumen dependerá de la consolidación del crédito, la estabilidad sostenida y una menor carga impositiva.
