El presidente de Fifra, Daniel Urcía, advirtió que la caída del stock ganadero y el inicio de un ciclo de retención de vientres reducirán la oferta de hacienda en los próximos meses. Con precios en niveles históricos, el mercado enfrenta tensiones entre la menor disponibilidad y una demanda firme, tanto interna como externa.
La ganadería argentina atraviesa un escenario de alta tensión entre oferta y demanda, con precios en niveles históricos y señales incipientes de un cambio en el ciclo productivo. Así lo planteó Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales (Fifra), quien advirtió que la disminución del stock ganadero y el inicio de una etapa de retención de vientres impactarán de lleno en la disponibilidad de carne.
Actualmente, el kilo de novillo ronda los $8500 en res con hueso, valores similares al novillito para consumo, mientras que el ternero se ubica en torno a los $7500. Medido en dólares, el novillo argentino alcanza los US$6,4, superando incluso a Australia, uno de los principales exportadores globales, en un hecho inédito que resta competitividad al sector exportador.
Urcía comparó la ganadería con la minería por su necesidad de inversión sostenida y resultados a mediano plazo. En ese sentido, señaló que la actividad no fue rentable en las últimas dos décadas, aunque tras la eliminación de restricciones a partir del cambio de gobierno comenzó a mostrar signos de recuperación. Sin embargo, remarcó que durante 2025 aún no se observa un proceso claro de inversión ni una retención masiva de vientres.
La retención, explicó, tiene dos dimensiones. Por un lado, un mayor peso de faena —llevando los animales de 350 a 500 kilos— que demora entre seis meses y un año. Por otro, la decisión de conservar hembras para reproducción futura. Ambas estrategias implican una menor oferta inmediata de animales para faena.
En términos de actividad, la faena viene en descenso: pasó de 14 millones de cabezas en 2024 a 13,7 millones en 2025, y se proyecta que no supere los 13 millones en el corriente año. Según Urcía, una caída de entre 8% y 10% implicaría una reducción significativa en la oferta de carne, difícil de compensar en el corto plazo, incluso aumentando el peso promedio de los animales.
Desde la industria frigorífica, la capacidad instalada supera la disponibilidad de hacienda, lo que intensifica la competencia por los animales y presiona los precios al alza. Este contexto ya derivó en cierres o reducciones de actividad en algunos establecimientos, como plantas en La Pampa y Bahía Blanca, que venían con dificultades previas.
Frente a este escenario, el dirigente subrayó la necesidad de mejorar la eficiencia interna y reducir costos, en lugar de convalidar precios crecientes por la hacienda. Además, alertó sobre las demoras en los reintegros de IVA, que afectan la liquidez de las empresas.
En cuanto a la demanda, se prevé que el mercado internacional se mantenga firme, mientras que a nivel local los precios tenderían a estabilizarse. En el consumo interno, la carne vacuna mantiene una relación de 4 a 1 frente al pollo, mientras que el cerdo perdió el ritmo de aumento que venía mostrando, ampliando la brecha entre proteínas.
Por su parte, el analista Andrés Halle, en un informe para el Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos (Cadia), coincidió en que los precios del ganado se encuentran en niveles históricamente elevados, tanto en términos reales como en dólares constantes. Sin embargo, advirtió que el sector aún no ingresó plenamente en una fase de retención.
Halle explicó que el stock ganadero se mantiene dentro de su promedio histórico —alrededor de 53,78 millones de cabezas— tras la fuerte liquidación ocurrida hasta 2010. Asimismo, señaló que la faena proyectada de 13 millones de cabezas es compatible con una etapa de equilibrio o transición hacia una leve retención.
Uno de los indicadores clave es la participación de hembras en la faena. Si bien este indicador es alto en términos relativos, en valores absolutos se ubica por debajo de los últimos años, lo que podría marcar el inicio de un cambio de ciclo.
No obstante, el especialista remarcó que las limitaciones forrajeras derivadas de condiciones climáticas adversas siguen siendo un obstáculo para avanzar en la retención. La recomposición de pasturas y recursos alimenticios será clave para sostener una mayor carga animal, un proceso que demanda tiempo y capital.
En síntesis, la combinación de precios récord, menor oferta y señales incipientes de retención configura un escenario de transición para la ganadería argentina, con impactos tanto en el mercado interno como en la competitividad exportadora.
