Una ola de empresas chinas está desembarcando en las principales ciudades del mundo con una estrategia distinta a la de sus predecesoras: marcas atractivas, precios competitivos y dominio del marketing digital.
Hace apenas unos años, resultaba difícil imaginar a las marcas chinas triunfando en mercados tan exigentes como el estadounidense. Hoy, la escena ha cambiado. En Manhattan, los consumidores pueden entrar en la tienda de 2.800 metros cuadrados de Urban Revivo, una cadena de moda que se ha vuelto viral gracias a su presencia en TikTok, la popular plataforma propiedad de ByteDance.
La experiencia no termina en la moda. A pocos pasos, los clientes pueden disfrutar de un café con leche de Luckin Coffee, que abrió sucursales en la ciudad el año pasado, o probar un helado de Mixue, otra firma que acelera su expansión internacional.

Estas compañías representan una nueva generación que ha aprendido a competir globalmente sin renunciar a su identidad. A diferencia del modelo tradicional centrado en la producción a gran escala, ahora apuestan por el diseño, la experiencia del cliente y la conexión directa con audiencias jóvenes a través de redes sociales. El resultado es una presencia cada vez más visible en escaparates de Occidente y una percepción renovada del “made in China”.
