En el inicio del ciclo comercial 2025/26, China no registró compras de soja estadounidense y concentró sus importaciones en Brasil, Argentina y Uruguay. La ausencia del principal comprador mundial pone en jaque las proyecciones exportadoras de Estados Unidos y refleja un escenario de tensiones geopolíticas que siguen impactando en el comercio agrícola global.
Durante los primeros tres meses del ciclo comercial 2025/26 de la soja estadounidense entre septiembre y noviembre China no adquirió una sola tonelada de poroto originado en Estados Unidos. En contrapartida, la potencia asiática se abasteció casi exclusivamente de países del Mercosur, consolidando un giro estratégico que profundiza los desafíos para el complejo sojero norteamericano.
Los datos oficiales difundidos recientemente por la Aduana china muestran que solo en noviembre el gigante asiático importó un volumen récord de 5,83 millones de toneladas de soja provenientes de Brasil, Argentina y Uruguay, confirmando la fuerte preferencia por el origen sudamericano en el arranque de la campaña.
La situación contrasta con los informes semanales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que desde hace varias semanas viene reportando compromisos de compra de soja estadounidense por parte de China. Sin embargo, esas operaciones recién comenzarían a materializarse en diciembre. De hecho, este lunes el USDA informó embarques por 330.000 toneladas de soja 2025/26 con destino a China, además de otras 66.000 toneladas correspondientes a la campaña 2026/27, un dato que sorprendió al mercado por su carácter anticipado.
Aun así, el panorama sigue siendo complejo. Según las estimaciones oficiales del USDA, Estados Unidos proyecta una oferta exportable de 44,5 millones de toneladas de soja en la campaña 2025/26, un volumen que aparece difícil de alcanzar sin una reactivación sostenida de las ventas al principal importador mundial.
