La cebada es uno de los cereales de invierno más estratégicos del país por su vínculo con la industria cervecera, la alimentación animal y la exportación. Un informe revela que casi el 70% de la producción se destina a los puertos y que los contratos forward dominan la operatoria comercial.
La cebada ocupa un lugar clave dentro de la agricultura argentina: es el quinto cultivo en superficie sembrada y el cuarto en volumen de producción. Su importancia se apoya en la diversidad de usos, desde la elaboración de malta para la industria cervecera hasta la alimentación animal, además de un marcado perfil exportador que posiciona a la Argentina como uno de los principales proveedores mundiales.
De acuerdo con datos de SIO Granos, durante las últimas cinco campañas se comercializaron en promedio 4,7 millones de toneladas de cebada por ciclo. La producción muestra una fuerte concentración geográfica: el 94% de la mercadería se origina en la provincia de Buenos Aires, especialmente en los partidos del sur bonaerense como Necochea, Tres Arroyos, Tandil, Coronel Dorrego y Lobería. Muy por detrás aparecen Santa Fe, La Pampa y Córdoba.
En cuanto a los destinos, el 69% de la cebada comercializada tiene como destino los puertos argentinos. La zona de Quequén concentra el 36% de los envíos, Bahía Blanca el 22% y el Gran Rosario el 11%. Esto confirma el fuerte perfil exportador del cultivo, ya que dos tercios de la producción terminan colocándose en el mercado internacional. El resto de la mercadería se distribuye en el Oeste de Buenos Aires, Este de La Pampa y otras regiones del país, principalmente para consumo interno e industria.
