Con mejores precios y buen clima, la soja proyecta una cosecha de 50 millones de toneladas y US$20.000 millones en divisas

Con precios entre 12% y 15% más altos que en la campaña anterior y un clima que, por ahora, acompaña el desarrollo del cultivo, la soja argentina apunta a una gran cosecha en la campaña 2025/26, con un fuerte impacto en el ingreso de divisas y la recaudación fiscal.

Pese a una leve caída en la superficie sembrada, la Argentina podría volver a alcanzar una producción de soja similar o incluso superior a la del último ciclo, apoyada en buenos rindes y en un escenario de precios más favorable.

Según estimaciones del mercado, la cosecha de soja podría ubicarse en torno a los 50 millones de toneladas, un volumen que permitiría al complejo sojero generar un ingreso cercano a US$20.000 millones en divisas, mientras que el aporte al Fisco rondaría los US$4.800 millones, siempre que no se modifique el esquema vigente de derechos de exportación.

Menor superficie, pero buenas perspectivas productivas

En la campaña pasada, la producción alcanzó 49,5 millones de toneladas, con una superficie sembrada de 17,7 millones de hectáreas, de acuerdo con datos de la Bolsa de Comercio de Rosario. Para el ciclo actual, el área implantada se redujo a alrededor de 16 millones de hectáreas, confirmando una menor superficie respecto del año anterior.

No obstante, el arranque del cultivo fue favorable, impulsado por las lluvias de primavera y el inicio del verano. Si las condiciones climáticas se mantienen durante las etapas críticas, los rindes podrían compensar la caída de superficie y sostener un volumen de producción elevado.

Precios más firmes que en la campaña anterior

El contexto de precios muestra una clara mejora frente al último ciclo. Durante la cosecha pasada, los valores efectivos de venta se ubicaron mayormente en torno a US$280 por tonelada, mientras que para la nueva campaña el mercado proyecta precios sensiblemente superiores.

La analista de granos de AZ Group, Lorena D’Angelo, señaló que actualmente la soja disponible se negocia entre US$340 y US$345 por tonelada, mientras que la soja nueva se ubica en un rango de US$315 a US$320. A medida que ingrese la cosecha y aumente la oferta, explicó, el precio tenderá a converger hacia esos niveles del mercado futuro.

Ese recorrido implicaría un ajuste cercano a US$25 por tonelada respecto de los valores actuales, una dinámica habitual asociada al ingreso de mercadería. Aun así, D’Angelo destacó que los valores proyectados siguen siendo claramente superiores a los del año pasado, cuando la soja mayo cotizaba cerca de US$270 por tonelada. “Son buenos precios”, resumió.

Impacto macroeconómico y aporte fiscal

Más allá del plano productivo, la próxima campaña podría tener un impacto relevante en la economía nacional. De confirmarse una cosecha cercana a los 50 millones de toneladas y mantenerse los precios actuales, el complejo sojero podría aportar alrededor de US$20.000 millones en divisas.

En ese escenario, el aporte al Fisco se estimaría en torno a los US$4.800 millones, siempre que no se produzcan cambios en los derechos de exportación, un factor clave para el resultado final del sector.

Mercado internacional: oferta abundante y precios acotados

El mercado de la soja se mueve, sin embargo, en un contexto de alta incertidumbre, influido por la relación comercial entre Estados Unidos y China. Según el analista Gustavo López, existen dudas sobre el volumen que EE.UU. podrá colocar en el mercado chino, lo que genera subas y bajas frecuentes en las cotizaciones.

En la misma línea, Germán Iturriza advirtió que la abundante oferta global limita el recorrido alcista. Brasil se encamina a una cosecha récord cercana a 175 millones de toneladas, mientras que la Argentina podría volver a producir alrededor de 50 millones, lo que dejará al mercado ampliamente abastecido durante el primer semestre de 2026.

“Con esta disponibilidad de oferta, el mercado necesitará una señal clara de pérdida productiva en algún lugar para salir del rango actual”, explicó Iturriza. Mientras eso no ocurra, las cotizaciones internacionales tenderán a moverse dentro de valores acotados, con ajustes más vinculados a factores coyunturales que a cambios estructurales.

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