La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán alteró las principales rutas marítimas y disparó el petróleo. Mientras el aceite de soja sube por el impacto energético, el trigo, el poroto y la harina no acompañan ante mayores costos logísticos y un escenario comercial más incierto.
El agravamiento del conflicto en Medio Oriente comenzó a reflejarse en las pizarras internacionales. La operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán y la posterior respuesta iraní derivaron en el bloqueo de embarques petroleros a través del estratégico Estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global.
La interrupción impulsó con fuerza el precio internacional del petróleo, generando un efecto inmediato sobre el complejo sojero, especialmente en el aceite, insumo esencial para la producción de biodiésel en Estados Unidos y el Mercosur.
Aceite firme, pero soja y harina cautas
En el mercado del CME Group (Chicago), los futuros de aceite de soja registraron subas relevantes. Sin embargo, el poroto y la harina no replicaron el movimiento alcista.
El motivo: el mercado comienza a descontar un escenario de mayor incertidumbre logística y comercial si el conflicto se profundiza. La suba del petróleo favorece a los biocombustibles, pero el encarecimiento de fletes y seguros marítimos introduce un nuevo factor bajista para los valores FOB.
Trigo: presión logística y efecto Suez
La tensión también impacta en el comercio del trigo. En teoría, la complicación de las rutas desde la región del Mar Negro debería impulsar las cotizaciones. Sin embargo, el virtual deterioro operativo del Canal de Suez modifica el tablero logístico.
Desde fines de 2023, muchas navieras ya venían reduciendo servicios por el Mar Rojo ante ataques de la milicia hutí respaldada por Irán. Ahora, con la escalada bélica, los envíos tienden a concentrarse en la ruta alternativa del Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, lo que implica trayectos más largos y costosos.
Con fletes más extensos, los exportadores deben ajustar los valores FOB para sostener competitividad, lo que limita eventuales subas en los precios internacionales del cereal.
Ventaja relativa para Sudamérica
Estados Unidos enfrenta además restricciones logísticas adicionales. La mayor parte de sus exportaciones agroindustriales sale por el Golfo de México y, para abastecer Asia, debe atravesar el Canal de Panamá, cuya capacidad operativa es limitada.
En contraste, los embarques sudamericanos no necesitan cruzar el Canal de Suez para llegar a destinos asiáticos, lo que les otorga una ventaja competitiva en el actual contexto de rutas tensionadas.
Si bien EE.UU. puede canalizar parte de sus ventas por puertos del Pacífico, el grueso del volumen depende del sistema logístico del Golfo, hoy más condicionado.
Maíz: impacto moderado y factor E15
En el caso del maíz, la baja fue menos pronunciada. Gran parte del programa exportador estadounidense 2025/26 ya se encuentra avanzado y el mercado espera que la habilitación del E15 a nivel nacional —mezcla con mayor proporción de etanol— aporte un nuevo sostén alcista al cereal, atado al dinamismo del sector energético.
Un mercado que recalibra riesgos
El actual escenario muestra un mercado fragmentado: el aceite de soja reacciona al shock energético, mientras que el resto de los granos incorpora el impacto logístico y la mayor incertidumbre comercial.
Con rutas más largas, seguros más caros y mayores tiempos de tránsito, el comercio global de commodities agroindustriales entra en una etapa de recalibración. La evolución del conflicto en Medio Oriente será determinante para definir si el efecto dominante será el impulso energético o la presión bajista derivada del encarecimiento logístico.
