Un equipo de científicos desarrolló paneles solares autolimpiables inspirados en los árboles, capaces de eliminar polvo y arena sin usar agua ni mantenimiento humano, reduciendo drásticamente los costos operativos en zonas desérticas.
La acumulación de polvo es uno de los mayores problemas para la energía solar en regiones áridas. En pocas semanas, los paneles convencionales pueden perder hasta un tercio de su eficiencia. Para resolver este obstáculo, investigadores egipcios desarrollaron una tecnología innovadora basada en la biomímesis, es decir, en imitar soluciones de la naturaleza.
El proyecto fue liderado por Mohamed Salama Abdel-Hadi, profesor de la Universidad Alemana de El Cairo. El equipo observó cómo las hojas de los árboles se liberan del polvo mediante pequeños movimientos y aplicó ese principio a los paneles solares.
El sistema incorpora un motor con contrapeso que genera vibraciones controladas. Estas sacudidas hacen que la suciedad caiga por gravedad, sin necesidad de agua. Un controlador inteligente activa el mecanismo dos veces al día y puede alimentarse con la propia energía del panel o con batería.
Las pruebas realizadas en El Cairo mostraron resultados contundentes: en seis semanas, los paneles autolimpiables solo perdieron un 12,9% de eficiencia, frente al 33% de los paneles tradicionales. Además, los costos de limpieza se reducen hasta un 90%, permitiendo recuperar la inversión inicial en menos de un año.
El equipo también desarrolló una versión pasiva aún más simple, que funciona únicamente con el viento. Sin motores ni electrónica, este diseño mantuvo hasta el 95% de eficiencia durante seis semanas, superando ampliamente a los paneles fijos convencionales.
La innovación abre una nueva etapa para la energía solar en zonas desérticas y rurales, donde el mantenimiento resulta costoso o difícil. Inspirados en los árboles, estos paneles demuestran que la naturaleza sigue siendo una de las mejores fuentes de soluciones tecnológicas sostenibles.
