Investigadores del CONICET y la Universidad de Buenos Aires desarrollaron una tecnología portátil y económica que utiliza teléfonos celulares para medir fosfato en distintas muestras. El sistema podría aplicarse en salud, agricultura y control ambiental, y ya se evalúa su patentamiento.
Un equipo científico argentino creó un método innovador que permite medir de forma rápida y sencilla el fosfato (PO₄³⁻), un compuesto químico clave para la vida y la producción agrícola. La novedad es que el análisis puede realizarse con un teléfono celular, lo que reduce costos y facilita su uso fuera de laboratorios especializados.
El desarrollo fue llevado adelante por especialistas del Instituto de Química y Fisicoquímica Biológicas (IQUIFIB), dependiente del CONICET y la UBA, y fue publicado en la revista científica Talanta.
Cómo funciona el sistema
El procedimiento es simple. A la muestra que se quiere analizar —ya sea suelo, agua o una muestra biológica— se le agrega un reactivo especial que contiene verde de malaquita.
Si hay fosfato presente, la solución cambia de color en aproximadamente 30 minutos. Cuanto más intenso es el color, mayor es la concentración del compuesto.
La cámara del celular capta esa intensidad y, mediante un programa informático, transforma la imagen en datos numéricos. Así se obtiene una “absorbancia digital”, equivalente a la que se mide con equipos tradicionales mucho más costosos.
Además, el equipo logró mejorar la estabilidad del reactivo utilizando un compuesto llamado Pluronic® F-68, lo que permite conservarlo por más de un año sin perder sensibilidad.
Aplicaciones en salud y producción
El fosfato es fundamental en múltiples procesos biológicos. En muestras humanas, su medición ayuda a diagnosticar enfermedades poco frecuentes vinculadas a alteraciones en el metabolismo del fósforo.
En agricultura, conocer el nivel de fosfato en el suelo es clave para optimizar el uso de fertilizantes. En Argentina, una parte importante de las tierras cultivadas presenta niveles por debajo de los valores recomendados, por lo que contar con una herramienta rápida y accesible puede mejorar la productividad.
También puede utilizarse para evaluar la calidad del agua, especialmente en casos de contaminación por exceso de fertilizantes o efluentes industriales.
Tecnología accesible y proyección comercial
A diferencia de los métodos convencionales, que requieren equipamiento complejo y personal especializado, este sistema es portátil, económico y fácil de usar. Esto abre la posibilidad de realizar mediciones en el lugar, sin necesidad de enviar muestras a laboratorios centrales.
Los investigadores ya trabajan junto a áreas de transferencia tecnológica para avanzar en el patentamiento y la posible comercialización del kit, que podría ser utilizado por laboratorios, empresas agropecuarias, cooperativas y organismos de control ambiental.
El avance confirma una tendencia creciente: el uso de teléfonos celulares como herramientas científicas. Con la mejora constante en la calidad de las cámaras y sensores, estos dispositivos podrían transformar en los próximos años la forma en que se realizan análisis químicos en todo el mundo.
