Descubren un catalizador barato que convierte el CO₂ en combustible limpio

Un equipo de científicos logró transformar dióxido de carbono en formiato —una sustancia clave para almacenar hidrógeno— utilizando manganeso, un metal abundante y económico. El avance podría ayudar a convertir gases de efecto invernadero en energía limpia.

Un nuevo avance científico abre la puerta a transformar el dióxido de carbono (CO₂), uno de los principales responsables del cambio climático, en una fuente útil de energía limpia.

Investigadores de las universidades de Yale y Missouri desarrollaron un catalizador a base de manganeso capaz de convertir el CO₂ en formiato, un compuesto que puede utilizarse para almacenar hidrógeno y alimentar pilas de combustible. El estudio fue publicado en la revista científica Chem.

El manganeso es un metal abundante y de bajo costo, lo que representa una ventaja importante frente a otros catalizadores que dependen de metales preciosos, como el platino o el paladio, que son caros y escasos.

Las pilas de combustible de hidrógeno generan electricidad a partir de hidrógeno sin emitir dióxido de carbono. Solo producen agua como residuo. Sin embargo, uno de los principales desafíos de esta tecnología es cómo producir y almacenar hidrógeno de manera eficiente y económica.

Aquí es donde entra en juego el formiato. Este compuesto —del que deriva el ácido fórmico— puede actuar como un “portador” de hidrógeno. Es decir, permite almacenar hidrógeno de forma más segura y liberarlo cuando se necesita para generar energía. Actualmente, el formiato se produce mayormente a partir de combustibles fósiles, lo que reduce sus beneficios ambientales.

La novedad de esta investigación es que propone producir formiato directamente a partir del CO₂, lo que permitiría capturar un gas contaminante y transformarlo en un recurso energético.

El principal obstáculo hasta ahora era que los catalizadores basados en metales baratos tendían a degradarse rápidamente, perdiendo eficacia. El equipo logró resolver este problema rediseñando la estructura química del catalizador. Al añadir un átomo adicional en el ligando —la molécula que rodea y estabiliza al metal— consiguieron que el manganeso funcionara durante más tiempo y con mayor rendimiento.

De hecho, el nuevo catalizador superó a muchos de los que utilizan metales preciosos, algo que sorprendió incluso a los propios investigadores.

Si esta tecnología logra escalarse a nivel industrial, podría convertirse en una herramienta clave para reducir emisiones y producir energía limpia a partir de un gas que hoy representa una amenaza para el clima.

En un mundo que busca alternativas a los combustibles fósiles, convertir el CO₂ en energía podría dejar de ser una idea futurista para convertirse en una solución concreta.

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