Impulsada por un tipo de cambio favorable y precios más bajos en destinos como Brasil, la salida de turistas argentinos al exterior provocó en 2025 el mayor drenaje de dólares por turismo de los últimos años, en un contexto de escasez de reservas y creciente presión sobre el frente externo.
La aceleración del turismo emisivo volvió a convertirse en uno de los principales canales de salida de dólares de la economía argentina. Entre enero y noviembre de 2025, el balance del turismo internacional dejó un saldo negativo récord de 6,41 millones de personas, reflejo de un fuerte aumento de los viajes al exterior y un retroceso persistente del ingreso de turistas extranjeros, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos.
En ese período, 11,19 millones de residentes viajaron fuera del país, mientras que apenas 4,78 millones de turistas no residentes ingresaron a la Argentina. El desbalance no solo es el más alto para un período de once meses desde que se publica la serie oficial, sino que se produjo en medio de un escenario delicado para las reservas del Banco Central de la República Argentina, que enfrenta una salida neta de divisas asociada al consumo turístico.
Noviembre confirmó la tendencia. Las salidas al exterior crecieron 15,3% interanual, hasta alcanzar 763.789 personas, mientras que los ingresos de extranjeros cayeron 2,7%. El déficit mensual fue de 272.418 personas, un 73% más que un año atrás, anticipando un verano con fuerte presión cambiaria por viajes.
El fenómeno está estrechamente ligado al contexto cambiario. La virtual eliminación del dólar tarjeta y la posibilidad de pagar consumos en el exterior al tipo de cambio oficial hicieron que viajar fuera del país resulte sensiblemente más barato. Aun cuando el tipo de cambio real multilateral mostró cierta corrección, el dólar efectivo para el turismo se mantuvo bajo en términos históricos, incentivando la demanda de viajes y, con ella, la salida de dólares.
A esta dinámica se sumó la brecha de precios entre destinos locales e internacionales. Para la temporada de verano, paquetes turísticos en el exterior —especialmente en Brasil y Chile— resultan más económicos que opciones dentro del país, lo que refuerza la decisión de gastar divisas fuera de la Argentina. Brasil aparece como el principal beneficiado: recibió más de 9 millones de turistas extranjeros en once meses, con los argentinos como primer mercado emisor.
El impacto macroeconómico es significativo. De acuerdo con estimaciones privadas, la salida de dólares por turismo emisivo se ubicaría en 2025 entre US$11.000 y US$13.000 millones, con un saldo negativo de hasta US$9.000 millones. En un contexto de reservas ajustadas, el turismo se consolida como uno de los principales factores de presión sobre el balance cambiario.
Mientras tanto, el Gobierno busca estimular el turismo interno. El secretario de Turismo, Daniel Scioli, presentó el programa “Viaja +”, con beneficios y financiamiento para fomentar el consumo local. Sin embargo, los datos muestran que el atractivo del dólar barato y los precios externos continúa pesando más en las decisiones de los viajeros.
Así, 2025 deja en evidencia un desafío estructural: en contextos de apreciación cambiaria, el turismo no solo deja de aportar dólares, sino que se transforma en una de las principales vías de salida de divisas de la economía argentina.
