Lo que la venta de Khaby Lame revela sobre el nuevo negocio del marketing global
Durante añ, el marketing persiguió audiencias. Después persiguió datos. Hoy persigue algo más complejo: capitalizar la atención como activo estratégico. La venta de la empresa que gestiona la marca de Khaby Lame —el creador de contenido más seguido del mundo en TikTok— por cerca de 900 millones de dólares no es una anécdota digital. Es una señal estructural.
El marketing personas está entrando en una nueva dimensión. Ya no se trata solo de campañas o colaboraciones. Se trata de convertir identidad en activo empresarial.
Khaby Lame no vendió únicamente una cuenta con millones de seguidores. Vendió una marca personal convertida en plataforma comercial global. Construyó su posicionamiento sin palabras, con gestos simples, humor universal y ausencia de idioma. Ese detalle no es menor: su contenido es exportable, adaptable y escalable. Es una marca global por diseño.
La operación incluye derechos comerciales, expansión internacional y la posibilidad de desarrollar versiones potenciadas por inteligencia artificial. La marca deja de depender exclusivamente de la presencia física del creador. Estamos frente a la industrialización de la marca personal.

Primero, la economía de la atención ya no es solo comunicación: es un activo financiero. Las audiencias pueden transformarse en valuaciones reales.
Segundo, el modelo de negocio de los creadores evolucionó. Pasaron de vender posteos a estructurar compañías. De facturar colaboraciones a negociar propiedad intelectual.
Tercero, la inteligencia artificial comienza a funcionar como motor de escalabilidad. No reemplaza al creador, pero amplifica su capacidad productiva y comercial.
Este fenómeno no pertenece solo al entretenimiento. Es una señal para empresas tradicionales. En el agro, en la industria y en el retail, las marcas que logren construir identidad, comunidad y relato sostenido estarán generando activos intangibles con valor real. La diferencia es clara: no todas las audiencias valen lo mismo. Valen aquellas que confían. Y eso es lo que el mercado compró en esta operación: influencia consolidada.
El marketing del futuro no se medirá solo en alcance. Se medirá en capacidad de convertirse en estructura, en propiedad y en negocio.
La marca ya no es solo comunicación. Es capital.
Walter Camerano
Periodista especializado en Marketing y Ventas
Para Difusión Empresarial
