El maíz gana terreno en Río Negro: la provincia podría alcanzar 100.000 hectáreas bajo riego

El cultivo de maíz avanza en el Alto Valle de Río Negro y comienza a modificar el tradicional paisaje frutícola de la región. En la última década la superficie se duplicó hasta superar las 24.000 hectáreas y, con nuevos proyectos de riego, el potencial productivo podría llegar a unas 100.000 hectáreas, impulsado por su integración con la ganadería y los altos rendimientos obtenidos.

Durante décadas el Alto Valle de Río Negro fue sinónimo de peras y manzanas. Las tradicionales plantaciones frutícolas definieron la identidad productiva de la región y la posicionaron como uno de los polos exportadores de fruta más importantes del país. Sin embargo, en los últimos años comenzó a aparecer un nuevo protagonista en el paisaje agrícola: el maíz.

Entre las filas de perales y manzanos empiezan a verse cada vez más lotes sembrados con el cereal, especialmente en zonas nuevas bajo riego. El fenómeno refleja un proceso de diversificación productiva que busca ampliar la matriz agrícola regional y potenciar la integración con la ganadería.

Los datos muestran que el crecimiento ya está en marcha. Según explicó Lucio Reinoso, secretario de Agricultura de la provincia, en los últimos diez años la superficie sembrada con maíz pasó de unas 12.000–14.000 hectáreas a más de 24.000 hectáreas.

El funcionario participó del primer Encuentro de Maíz bajo Riego en la Norpatagonia, realizado en la localidad de Cervantes, con la organización de los gobiernos de Río Negro y Neuquén y el acompañamiento de entidades técnicas como Maizar, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Aapresid y CREA.

Gran parte de la producción se destina tanto a grano como a silaje para alimentación animal. Si se concretan nuevos desarrollos de riego, el crecimiento podría ser mucho mayor. “Creemos que la región puede llegar a tener alrededor de 100.000 hectáreas de maíz”, señaló Reinoso.

El potencial del riego

El avance del maíz está directamente vinculado al enorme potencial de expansión del riego en la provincia. Se estima que Río Negro posee unas 411.000 hectáreas con aptitud agrícola bajo riego.

En una zona donde las precipitaciones anuales apenas alcanzan los 190 milímetros, el agua es el factor clave que permite transformar campos de baja productividad en sistemas agrícolas intensivos.

Actualmente el Alto Valle concentra más de 70.000 hectáreas irrigadas, aunque aún podrían incorporarse entre 20.000 y 30.000 hectáreas adicionales. A escala provincial, distintos proyectos prevén sumar alrededor de 170.000 hectáreas bajo riego en las próximas décadas.

Entre esos desarrollos se destacan iniciativas como Negro Muerto, en el Valle Medio, donde se identificaron más de 45.000 hectáreas con alta aptitud agrícola y rendimientos potenciales de hasta 18.000 kilos de maíz por hectárea.

Otro proyecto relevante es Colonia Josefa, que podría incorporar cerca de 50.000 hectáreas productivas mediante distintos sistemas de riego.

Alternativa a la fruticultura

La expansión del maíz también responde a los límites de crecimiento que enfrenta la fruticultura en la región. Actualmente entre Río Negro y Neuquén hay más de 40.000 hectáreas implantadas con peras y manzanas, un sector que abastece tanto al mercado interno como a las exportaciones.

Sin embargo, el mercado internacional muestra cambios en la demanda de variedades. Algunas manzanas tradicionales, como Red Delicious, perdieron protagonismo frente a variedades más ácidas y de mayor color, como Pink Lady.

En ese contexto, algunos productores comenzaron a replantear el uso de ciertas chacras frutícolas o superficies abandonadas, donde el maíz aparece como una alternativa viable dentro de esquemas productivos más diversificados.

Integración con la ganadería

Uno de los ejemplos es el establecimiento Don Manuel, un campo de unas 20.000 hectáreas que incorporó riego y desarrolló un sistema mixto de agricultura y ganadería.

Actualmente cuenta con unas 700 hectáreas bajo riego donde el maíz ocupa un lugar central dentro de la rotación junto con alfalfa y remolacha forrajera. El grano y el silaje se utilizan para alimentar el rodeo dentro del propio establecimiento.

El impacto productivo es significativo. Mientras que en sistemas de secano la producción puede ser menor a 10 kilos de carne por hectárea al año, con pasturas y maíz bajo riego puede superar los 1100 kilos por hectárea.

En algunos ensayos incluso se registraron picos cercanos a los 2200 kilos de carne por hectárea, lo que demuestra el potencial del modelo productivo integrado.

Rendimientos y condiciones productivas

Desde el punto de vista agronómico, el maíz encuentra condiciones especialmente favorables en el Alto Valle. Según explicó Federico Zerboni, presidente de Maizar, el cultivo necesita principalmente radiación solar y agua, dos factores que abundan en la región cuando se dispone de riego.

Durante el verano la zona presenta más horas de luz y mayor radiación que muchas regiones agrícolas del país, además de una marcada amplitud térmica que favorece la eficiencia fotosintética del cultivo.

Con riegos de entre 800 y 900 milímetros durante el ciclo, los rendimientos promedio se ubican entre 10 y 14 toneladas por hectárea, con lotes que pueden alcanzar entre 16 y 18 toneladas y, en manejos más intensivos, acercarse a las 20 toneladas.

Inversión y desarrollo productivo

El desarrollo de estos sistemas requiere inversiones importantes. Según estimaciones de productores, acondicionar una hectárea para riego demanda entre 2000 y 4000 dólares, dependiendo del sistema utilizado.

En proyectos de mayor escala con bombeo y automatización, la inversión total puede superar los 5500 dólares por hectárea.

Además, desde la preparación inicial del suelo hasta alcanzar rendimientos estables pueden pasar entre tres y cinco años, hasta que el sistema productivo se consolida.

A pesar de estos desafíos, en la provincia consideran que el maíz puede convertirse en uno de los pilares de la nueva matriz agrícola regional, combinando producción de granos con transformación en carne o leche.

Compartir