El que compró dólares perdió y la historia podría repetirse en 2026

Con inflación en baja, tasas reales positivas y un Banco Central acumulando reservas, el dólar pierde atractivo frente a bonos y acciones líderes, y el mercado reconfigura sus apuestas para 2026.

La dinámica cambiaria volvió a jugar en contra de quienes apostaron al dólar como refugio. El dólar mayorista se ubica en $1.430, por debajo de los niveles de octubre de 2025, y consolida una tendencia lateral bajista que, según analistas, podría extenderse durante 2026. En paralelo, el dólar MEP cerró en $1.470, también lejos de sus máximos previos a las elecciones legislativas.

El contexto macroeconómico explica este movimiento. La inflación de diciembre fue del 2,8% mensual, impulsada principalmente por precios regulados, carne, transporte y combustibles. Sin embargo, para enero se espera un índice sensiblemente menor, ya que la carne muestra mayor estabilidad y los combustibles no tendrían margen para nuevos aumentos. Aunque la desinflación no es lineal —como ocurrió en marzo de 2025, cuando el índice saltó al 3,7%—, la tendencia apunta a tasas mucho más bajas en el segundo semestre.

La apreciación cambiaria encuentra respaldo en un esquema de superávit fiscal, tasas de interés reales positivas y acumulación de reservas por parte del Banco Central de la República Argentina. Hasta el 15 de enero, la autoridad monetaria compró u$s562 millones; sin esas intervenciones, el dólar podría cotizar aún más abajo. Aun así, el mercado sigue descontando una inflación anual cercana al 26,3%, implícita en la comparación entre letras a tasa fija y bonos ajustados por CER.

Desde el Gobierno sostienen que esa expectativa es exagerada. La regla del plan económico es clara: la tasa de interés pasiva debe ser positiva frente a la inflación, y la inflación, a su vez, superior a la tasa de devaluación. Hoy, las letras del Tesoro lo reflejan: la S29Y6 rinde 41,5% anual y la S30N6, 34,9%, muy por encima de una inflación esperada cercana al 20%.

En el frente internacional, la próxima reunión de la Reserva Federal no traería cambios en las tasas, lo que podría mejorar el humor de los mercados globales tras semanas de volatilidad. A nivel local, febrero será clave: el Congreso debatirá la modernización laboral y reformas impositivas, mientras una misión del Fondo Monetario Internacional revisará las metas del acuerdo, con expectativa de flexibilidad en reservas.

Con vencimientos de deuda en pesos desafiantes pero manejables y la posibilidad de volver a los mercados voluntarios en el primer semestre, los analistas coinciden en que el dólar dejó de ser la inversión estrella. En este escenario, los bonos soberanos y las acciones líderes —especialmente del sector energético— aparecen como los principales beneficiados de un ciclo de estabilidad cambiaria y desinflación gradual.

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