El precio del ternero para invernada en la Argentina alcanzó niveles récord al ubicarse en torno a los 6500 pesos por kilo equivalente a unos 4,4 dólares, el valor más alto en dólares constantes registrado en la historia de la ganadería nacional. La suba responde a una combinación de menor oferta de hacienda, fuerte demanda exportadora y un consumo interno que se mantiene firme.
Los precios de la hacienda atraviesan un momento inédito en la ganadería argentina. Actualmente, un ternero para invernada de entre 180 y 200 kilos cotiza alrededor de 6500 pesos por kilo, lo que equivale a unos 4,4 dólares por kilo. Se trata del valor más alto registrado en dólares constantes en toda la historia del sector.
Si se lo compara con el promedio de los últimos diez años, que se ubicó en torno a los 1,80 dólares corrientes por kilo, el precio actual resulta un 140% superior. Incluso en pesos constantes también se alcanzó un nuevo récord, superando el máximo histórico previo de 5500 pesos por kilo registrado durante apenas dos meses en 2022.
La tendencia alcista no solo se observa en la invernada. En el caso de la hacienda terminada, entre febrero de 2025 y febrero de 2026 el precio del novillito aumentó 89%, muy por encima de la inflación del período, que fue del 30%. En el mismo lapso, la vaca gorda subió 85%, mientras que un índice ponderado de insumos ganaderos creció 40%.
Según explicó el analista ganadero Ignacio Iriarte, director de la consultora Informe Ganadero, los actuales valores resultan altamente rentables para el productor, especialmente para el criador, y podrían sostenerse durante un período prolongado.
Menor oferta de hacienda
Entre los factores que explican este escenario se destaca la baja faena registrada en los últimos meses. Durante el último trimestre la actividad en frigoríficos se mantuvo en niveles reducidos, lo que contribuyó a limitar la oferta de animales para el mercado.
Inicialmente, este fenómeno fue asociado a la incertidumbre generada por las elecciones legislativas. Sin embargo, incluso después de conocerse los resultados electorales favorables para el Gobierno, la baja en la faena continuó.
A esta situación se suman otros factores productivos, como la existencia de millones de hectáreas fuera de producción en el centro de la provincia de Buenos Aires y una retención estacional de hacienda durante la primavera, impulsada por las expectativas de mejores precios.
Demanda internacional y consumo interno
La escasez de oferta coincide con una demanda internacional muy dinámica. Entre 2024 y 2025 el comercio mundial de carne vacuna creció alrededor de 1,6 millones de toneladas, impulsado principalmente por mayores compras de China, la Unión Europea y Estados Unidos.
Además, países del sudeste asiático como Vietnam, Filipinas, Tailandia, Indonesia y Malasia están aumentando su consumo de carne vacuna a medida que sus economías crecen y mejoran los ingresos de la población.
A nivel local, el consumo interno también contribuye a sostener los precios. En la Argentina, amplios sectores de la población se resisten a que el consumo per cápita de carne vacuna caiga por debajo de los 43 a 44 kilos por habitante por año.
“Hay un combo explosivo porque la demanda mundial ha comenzado intensamente el año y hay capas de la población doméstica que se resisten a reducir el consumo”, explicó Iriarte. Esa combinación de oferta limitada y fuerte demanda se refleja directamente en los valores récord que registra hoy la hacienda.
