Especialistas y empresas del sector analizaron en Expoagro 2026 las estrategias para expandir el riego en la agricultura argentina. En el espacio denominado “Club del Riego”, referentes técnicos plantearon cuatro pilares para desarrollar sistemas efectivos: diseño, alternativas tecnológicas, viabilidad económica y adopción por parte de los productores.
Por segundo año consecutivo, el “Club del Riego” reunió en Expoagro 2026 a especialistas, empresas y funcionarios para debatir cómo mejorar la eficiencia de los sistemas de riego frente a un escenario climático cada vez más variable.
La actividad fue organizada por empresas del sector como Valley Irrigation, Rivulis Irrigation, Bauer Group, junto a otras firmas vinculadas a la provisión de equipos y soluciones tecnológicas.
La moderación estuvo a cargo del director de la INTA Manfredi, el ingeniero agrónomo Aquiles Salinas, quien destacó que la variabilidad climática obliga a repensar las estrategias productivas.
“Las condiciones de clima actuales son muy variables y van a quedarse en el tiempo. Dentro de esas condiciones que afectan a la producción, por supuesto, está el agua”, señaló el especialista.
Según explicó, además del aumento paulatino de las temperaturas, se observa una mayor irregularidad en las precipitaciones: en muchos casos los promedios anuales se mantienen, pero cambia la frecuencia y distribución de las lluvias.
Infraestructura y tecnología para expandir el riego
Durante el panel, los especialistas coincidieron en que uno de los principales límites para la expansión del riego en Argentina es la falta de infraestructura energética.
Salinas remarcó que el consumo eléctrico de las bombas utilizadas para extraer agua representa el mayor costo de la cadena, lo que dificulta la instalación de sistemas en zonas donde no llega la red eléctrica.
En ese contexto, destacó que la energía solar aparece como una alternativa estratégica para abastecer sistemas de riego en regiones alejadas de la infraestructura tradicional.
En cuanto a las tecnologías disponibles, el riego por pivote central sigue siendo el sistema más difundido en el país, aunque en los últimos años creció con fuerza el riego por goteo, además de nuevas soluciones tecnológicas importadas que aplican el agua de manera más eficiente.
“El riego por pivot es el más desarrollado, el riego por goteo está creciendo fuertemente y hoy ya hay nuevas tendencias que vienen de Estados Unidos”, explicó Salinas.
Potencial productivo y expansión del área irrigada
Otro de los puntos destacados del encuentro fue el potencial de crecimiento que tiene la agricultura bajo riego cuando se combina con genética y manejo agronómico.
“Es una tecnología que no tiene límite. Si se suma genética y manejo, los rendimientos crecen”, afirmó el especialista del INTA durante el encuentro realizado en el Anfiteatro ArgenINTA.
En esa línea, el director nacional de Agricultura, Jorge Gambale, sostuvo que desde el Gobierno se busca incentivar la adopción de esta tecnología para aumentar la productividad del agro.
“Hoy Argentina tiene la posibilidad de agregar casi 5 millones de hectáreas más bajo riego”, aseguró el funcionario, en referencia al potencial de expansión de estos sistemas en distintas regiones del país.
Financiamiento para impulsar la inversión tecnológica
En paralelo al debate técnico, Banco Provincia presentó una línea de financiamiento orientada a facilitar la incorporación de equipos de riego por parte de los productores.
La propuesta contempla créditos en moneda local y en dólares, con financiamiento de hasta el 100% del valor del equipo, IVA incluido.
En el caso de los préstamos en dólares, la tasa ofrecida es 0%, mientras que en pesos alcanza el 22,5%, con plazos de 36 y 48 meses.
Con herramientas financieras, innovación tecnológica y planificación productiva, los especialistas coincidieron en que los sistemas de riego aparecen como una de las principales estrategias para sostener la productividad agrícola en el largo plazo, frente a un contexto climático cada vez más desafiante.
