A pesar de una leve baja en los precios internacionales, las exportaciones argentinas crecieron impulsadas por mayores volúmenes y con fuerte protagonismo de las cadenas agroindustriales. El complejo soja volvió a encabezar el ranking con más de USD 21.400 millones y, junto con maíz, trigo, carne y otras economías regionales, consolidó al agro como el principal generador de divisas.
Las exportaciones argentinas volvieron a mostrar el peso determinante del entramado agroindustrial en la generación de divisas. En un contexto donde el índice de precios de exportación cayó 0,6% pero las cantidades exportadas aumentaron cerca de 10%, la mejora en el valor total exportado se explicó principalmente por un mayor volumen de ventas.
Dentro de ese escenario, las cadenas organizadas alrededor de materias primas que nacen en el campo y se industrializan antes de salir por los puertos dominaron claramente la escena exportadora.
El ranking estuvo encabezado por el complejo soja, que alcanzó exportaciones por 21.442 millones de dólares, equivalentes al 24,6% del total de ventas externas del país. Detrás se ubicaron el complejo petrolero-petroquímico con el 13,5% y el automotriz con el 10,1%.
Si se amplía la mirada a otros complejos agroindustriales —como maíz, trigo, carne bovina, girasol, lácteos, pesca y diversas economías regionales— el peso del sector se vuelve aún más evidente dentro del comercio exterior argentino.
De hecho, los diez principales complejos exportadores —soja, petrolero-petroquímico, automotriz, maicero, oro y plata, carne y cuero bovinos, triguero, girasol, pesquero y lácteo— concentraron el 77,7% de las exportaciones totales.
El complejo soja no solo explicó uno de cada cuatro dólares exportados, sino que además registró un crecimiento interanual de 9,2% y generó una balanza comercial superavitaria de 18.897 millones de dólares.
La mayor parte de las ventas correspondió a manufacturas de origen agropecuario. La harina y los pellets de soja representaron el 39,9% del complejo, mientras que el aceite de soja explicó el 33,7%. Los porotos sin procesar concentraron el 22,9%.
Los principales destinos de la harina y pellets fueron los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), la Unión Europea y Medio Oriente. En el caso del aceite de soja, el mayor comprador fue India, seguido por países de América Latina y el bloque norteamericano integrado por México, Estados Unidos y Canadá.
Las exportaciones de porotos de soja tuvieron como principal destino a China, con ventas por 4.586 millones de dólares. Por su parte, el biodiésel producido a partir de soja se exportó en su totalidad a la Unión Europea.
Entre los otros complejos agroindustriales destacados aparece el maicero, que exportó 6.660 millones de dólares, equivalentes al 7,6% del total, aunque registró una caída interanual del 8,3%. En este caso, el 98,4% de los envíos correspondió a maíz en grano, con destinos principalmente en el sudeste asiático, América Latina, el Magreb y Medio Oriente.
El complejo triguero mostró una fuerte recuperación gracias a la cosecha récord registrada en diciembre pasado. Las exportaciones alcanzaron 3.649 millones de dólares, con un incremento del 32% respecto al año anterior. Bangladesh, Brasil e Indonesia lideraron las compras, mientras que Brasil absorbió más de un tercio del total.
Uno de los datos más llamativos fue el crecimiento del complejo girasol, que alcanzó exportaciones por 2.175 millones de dólares, con un salto interanual del 49,7%. El aceite explicó el 82,2% de las ventas, con India como principal destino.
En el caso del complejo carne y cuero bovinos, las exportaciones llegaron a 4.727 millones de dólares, lo que representó un aumento del 24,2% y niveles récord. El 91,8% correspondió a carne, con China como principal comprador, seguida por la Unión Europea y Estados Unidos.
El complejo lácteo también mostró un buen desempeño, con exportaciones por 1.522 millones de dólares, un crecimiento del 18,9%. Brasil fue el principal destino, seguido por Argelia y Chile, mientras que la leche en polvo representó el producto más vendido.
Por su parte, el complejo pesquero aportó 2.091 millones de dólares, con un aumento del 3,9%, impulsado principalmente por crustáceos y moluscos, que representaron más del 70% de los envíos.
Entre las economías regionales se destacaron el maní, con exportaciones por 1.228 millones de dólares; la cebada con 1.081 millones; y el limón con 510 millones, impulsado por la demanda de aceites esenciales y jugos concentrados.
También mantuvieron presencia en los mercados internacionales productos como peras, manzanas, yerba mate, arroz, ajo, garbanzos, miel y arándanos, aunque con montos menores.
En contraste, el complejo exportador de uva registró una caída. Las ventas totales sumaron 903 millones de dólares, un 3,7% menos que en 2024. La mayor parte correspondió a vinos, seguidos por jugo de uva y uvas secas.
Un caso diferente fue el complejo forestal, que encontró en las exportaciones una salida frente a la caída del mercado interno. Las ventas alcanzaron 821 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 10,3%, impulsado por productos celulósicos, papel y madera aserrada.
El complejo azucarero también mostró un leve crecimiento, con exportaciones por 439 millones de dólares, lideradas por azúcar, melaza, productos de confitería y alcohol etílico.
Otros complejos con menor participación incluyeron el de porotos, que exportó 311 millones de dólares con un fuerte aumento interanual, el olivícola, que registró una caída del 37,6%, y el equino, que alcanzó ventas por 69 millones de dólares.
En conjunto, los datos confirman que el sector agroindustrial continúa siendo la columna vertebral de las exportaciones argentinas, tanto por su volumen como por su capacidad de generar divisas en un escenario internacional desafiante.
