La asignación de una cuota administrada de 511.000 toneladas de carne vacuna para China, con arancel preferencial, abre una oportunidad histórica para la Argentina, pero también plantea riesgos estructurales si su administración deriva en esquemas de intervención que afecten la competencia, la inversión y la transparencia del negocio exportador.
Las recientes salvaguardas aplicadas por China a las importaciones de carne vacuna introdujeron un nuevo escenario para el comercio internacional del sector. A partir de 2026 y por un período de tres años, la Argentina contará con una cuota inicial de 511.000 toneladas peso producto, que podrá ingresar con un arancel reducido del 12% sobre valor CIF para cortes con y sin hueso, enfriados y congelados.
El volumen asignado se incrementará un 2% anual durante los dos años siguientes, pero el desafío central radica en la administración local de la cuota. Las exportaciones que superen ese límite deberán afrontar un arancel del 55%, un nivel que elimina toda competitividad y vuelve inviable cualquier despacho excedente.
La experiencia de las cuotas administradas
El debate no es nuevo. Durante décadas, la administración de la Cuota Hilton, delegada en el Ministerio o Secretaría de Agricultura y Ganadería, estuvo marcada por fuertes controversias. Los criterios utilizados variaron a lo largo del tiempo e incluyeron desde el past performance exportador, la regionalidad según stock ganadero y número de plantas, hasta parámetros ajenos al comercio exterior, como cantidad de empleados o participación en programas oficiales de control de precios.
El incentivo económico siempre fue significativo: exportar dentro de cuota implicó un beneficio de entre 2.500 y 3.000 dólares por tonelada respecto de hacerlo pagando el arancel pleno fuera del contingente.
A las 29.500 toneladas de Cuota Hilton (incluidas las asignadas al Reino Unido) se sumaron, desde hace siete años, las 20.000 toneladas otorgadas por Estados Unidos, lo que configuró un sistema de cuotas administradas que representa aproximadamente el 8% del volumen exportado y cerca del 16% del valor total de las exportaciones de cortes enfriados.
Alta concentración y nuevo escenario
Bajo los parámetros vigentes, la asignación de cuotas muestra un elevado nivel de concentración: las diez principales empresas concentran entre el 70% y el 80% de los cupos industriales tanto en Hilton como en Estados Unidos.
Con la incorporación de la nueva cuota china, más las 80.000 toneladas adicionales asignadas a EE. UU., el volumen total de carne bajo esquemas de administración superará ampliamente las exportaciones históricas del país. En la práctica, la mayor parte de las ventas externas de carne vacuna quedará sujeta a algún sistema de ordenamiento estatal.
Un riesgo institucional a futuro
El riesgo no es inmediato, sino contingente. Si bien el actual gobierno ha manifestado una orientación hacia la libertad de comercio, la experiencia demuestra que estos mecanismos pueden ser utilizados en el futuro como herramientas de regulación, intervención o incluso recaudación indirecta.
La extensión de criterios de past performance podría profundizar la concentración exportadora, mientras que la introducción de nuevos parámetros corre el riesgo de generar ganadores y perdedores bajo reglas poco claras, afectando los incentivos a la inversión y la competencia.
El desafío será encontrar un equilibrio virtuoso entre transparencia, libre competencia y estímulos productivos, para evitar que lo que hoy representa una gran oportunidad para la cadena cárnica argentina se transforme, con el tiempo, en una restricción estructural para su desarrollo.
