En un contexto de desastres naturales cada vez más frecuentes e intensos por el cambio climático, una vivienda modular desarrollada en Japón propone una solución rápida y segura para familias afectadas por terremotos, inundaciones y tifones.
El impacto del cambio climático está redefiniendo las estrategias de respuesta ante emergencias en todo el mundo. Terremotos más destructivos, lluvias extremas e inundaciones repentinas exigen soluciones habitacionales que puedan desplegarse con rapidez y ofrecer condiciones dignas a las personas desplazadas. En ese escenario surge la Ezdome, una casa modular diseñada en Japón para funcionar como refugio inmediato frente a catástrofes naturales.
Desarrollada por la empresa TCL Co. en Japón, la Ezdome adopta una estructura de cúpula geodésica que prioriza la resistencia y la eficiencia. Su forma esférica distribuye mejor las cargas y reduce el impacto de vientos extremos, un factor clave en regiones cada vez más expuestas a tifones y tormentas severas.
El modelo puede montarse en apenas 60 a 90 minutos por dos personas, sin herramientas especializadas, y está compuesto por 38 paneles de polietileno de alta densidad. La ausencia de pilares y vigas disminuye el riesgo de colapso durante sismos, mientras que el techo de policarbonato permite el ingreso de luz natural, reduciendo la dependencia energética en situaciones críticas.
Pensada para albergar a una familia pequeña, la vivienda ofrece un microespacio independiente que mejora la privacidad y reduce el estrés, una problemática habitual en refugios colectivos saturados tras eventos climáticos extremos. Además, su resistencia a temperaturas bajo cero y su carácter reutilizable la convierten en una alternativa sustentable frente a soluciones descartables.
La Ezdome ya fue utilizada en emergencias recientes en Asia, Medio Oriente y el norte de África, demostrando su versatilidad ante distintos tipos de desastres. De cara al futuro, este tipo de arquitectura modular aparece como una herramienta clave para la adaptación al cambio climático, especialmente en zonas vulnerables a incendios forestales, inundaciones y evacuaciones preventivas.
En un mundo donde los eventos climáticos extremos dejan de ser excepcionales, soluciones habitacionales rápidas, resistentes y humanas comienzan a ocupar un lugar central en las políticas de protección civil.
