El icónico Glaciar Perito Moreno, en la Patagonia argentina, deja de ser simplemente un atractivo natural para convertirse en un indicador clave del cambio climático. A su estabilidad histórica se suman ahora signos de retroceso que ponen en evidencia la huella ecológica del turismo, las emisiones y la gestión de ecosistemas de alta montaña.

El Glaciar Perito Moreno, ubicado en el Parque Nacional Los Glaciares en Santa Cruz, Argentina, se había caracterizado por su aparente estabilidad dentro de un contexto global de derretimiento de glaciares. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que ya registra un retroceso significativo: entre 2020 y 2024 se estimó una pérdida del frente de ~800 metros en algunas zonas. infobae+2valorambiental.com.ar+2

Las causas son múltiples: el aumento de temperaturas, la alteración del balance hídrico glacial y la influencia de actividades humanas como el turismo masivo. Según un análisis, los vuelos de larga distancia hacia destinos como este pueden generar una huella de carbono que “equivale a derretir 9 m² de hielo marino” cada uno. Glaciares Chilenos

Otro factor relevante es la presión sobre el ecosistema: la entrega de turistas, respuestas de infraestructura, desplazamientos, todos suman al impacto. Además, el retroceso de este glaciar afecta directamente el suministro de agua dulce, la regulación hídrica local y la biodiversidad acuática asociada. Cambio+1

Impactos que ya se observan

Hacia un turismo y conservación más responsables

El desafío que enfrenta el Perito Moreno no es solamente científico: implica repensar el modelo de turismo, la gestión ambiental y la educación. Algunas claves para avanzar incluyen: