Un nuevo caso de influenza aviar altamente patógena detectado en Buenos Aires obligó a suspender exportaciones hacia destinos de alto valor como la Unión Europea, China y Chile. El sector avícola vuelve a enfrentar un fuerte impacto comercial justo cuando comenzaba a recuperar mercados.
La confirmación de un nuevo foco de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 en aves de corral volvió a encender las alertas sanitarias y comerciales en la Argentina. Tras el hallazgo en un establecimiento de reproductoras ubicado en Ranchos, provincia de Buenos Aires, se dispuso el cierre inmediato y temporal de las exportaciones hacia los países que exigen el estatus sanitario de país libre de la enfermedad.
La medida impacta directamente sobre una cadena que en 2025 había exportado 206.436 toneladas de carne aviar por US$246,9 millones y que recién comenzaba a recomponer mercados perdidos tras la crisis iniciada en 2023.
Entre los destinos afectados aparecen algunos de los más relevantes en valor agregado, como la Unión Europea, China y Chile, mercados que se encontraban en distintas etapas de reapertura.
Un retroceso comercial en plena recuperación
Desde la irrupción del primer brote de gripe aviar en 2023, las exportaciones argentinas sufrieron una fuerte contracción: los envíos al exterior cayeron 53,6% en valor y 31,7% en volumen respecto de 2022, año récord con ventas por US$404,3 millones.
Si bien durante 2024 y 2025 se registró una recuperación parcial, el sector todavía operaba casi 39% por debajo de los niveles previos a la crisis sanitaria.
El nuevo episodio sanitario vuelve a interrumpir ese proceso. Según informó el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el caso fue detectado tras registrarse signos clínicos compatibles y elevada mortandad, confirmándose posteriormente la presencia del virus en el laboratorio oficial de Martínez. La notificación será elevada a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), conforme a los protocolos internacionales.
Exportaciones suspendidas y reaperturas inciertas
Desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (Cepa) señalaron que la confirmación del caso “vuelve a la Argentina a país cerrado” para los mercados más exigentes.
Durante los primeros 28 días quedan suspendidos los envíos hacia los destinos que no aceptan el criterio de zonificación sanitaria. Luego de ese período, el país deberá volver a autodeclararse libre de la enfermedad y obtener el aval internacional para iniciar el proceso de reapertura.
Los países que aceptan la zonificación —principalmente en África y Medio Oriente— podrían retomar compras más rápidamente, mientras que mercados premium requerirán nuevas negociaciones bilaterales.
El golpe resulta especialmente significativo para la Unión Europea, que había reabierto sus importaciones apenas una semana atrás con embarques previstos desde el 1° de marzo, y para Chile, que acababa de completar inspecciones sanitarias para rehabilitar el comercio.
China, en tanto, permanecía cerrado tras un rebrote registrado el año pasado y esperaba avanzar hacia una reapertura que ahora vuelve a postergarse.
Un negocio que aún no logra recuperarse
La evolución de las exportaciones refleja el impacto sanitario de los últimos años:
- 2020: US$324 millones y 254.951 toneladas
- 2021: US$329,7 millones y 240.020 toneladas
- 2022: récord histórico con US$404,3 millones y 256.637 toneladas
- 2023: caída a US$187,5 millones y 175.386 toneladas tras la aparición del virus
- 2024: recuperación parcial a US$235,4 millones
- 2025: US$246,9 millones y 206.436 toneladas
En 2025, China lideró los destinos en valor con US$27,4 millones, seguida por Chile (US$25,4 millones), además de mercados como Holanda, Brasil, Vietnam y Sudáfrica.
Durante enero de 2026 las exportaciones alcanzaron 20.823 toneladas por casi US$22 millones, mientras que en febrero sumaron 18.486 toneladas por US$19,4 millones, con valores FOB promedio cercanos a US$1050 por tonelada.
El impacto más inmediato: el negocio del huevo
El brote también golpea al comercio de huevos frescos, particularmente dependiente del mercado chileno. Javier Prida, presidente ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (Capia), explicó que la situación frena un proceso de reapertura que llevaba meses de gestiones.
Según relató, inspectores chilenos habían visitado recientemente establecimientos argentinos y la evaluación sanitaria había sido positiva. Sin embargo, el nuevo caso obliga a reiniciar todo el proceso.
Ahora el protocolo exige limpieza sanitaria, un período de espera de 28 días, nueva autodeclaración de país libre ante la OMSA y posteriores aprobaciones comerciales.
“Volvemos prácticamente a foja cero”, señaló Prida, quien estimó que las exportaciones hacia Chile podrían recién retomarse entre septiembre y octubre, dando prácticamente por perdido el año comercial.
Las ventas externas de huevo fresco hacia ese destino representan entre US$1,5 y US$3,5 millones anuales. Mientras tanto, continuarán los envíos de ovoproductos hacia países que mantienen certificados sanitarios vigentes.
Un sector nuevamente en alerta
El nuevo foco sanitario vuelve a colocar a la cadena avícola frente a un escenario conocido: mercados cerrados, largos procesos de reapertura y pérdidas comerciales en destinos estratégicos.
Cuando la actividad comenzaba a recuperar volumen y valor exportador, la gripe aviar vuelve a interrumpir la normalización del comercio exterior y obliga al sector a reiniciar, una vez más, el complejo camino sanitario para recuperar la confianza internacional.
