Por primera vez se confirmó la presencia de una ballena azul en el Parque Provincial Patagonia Azul. El hallazgo, realizado por el equipo de Rewilding Argentina durante un monitoreo de rutina, representa un hito científico y refuerza la importancia del área como refugio clave para la biodiversidad marina.
El descubrimiento ocurrió frente a las costas de Chubut, en el sector de Cabo Dos Bahías. Según relató el biólogo Tomás Tamagno, la jornada había comenzado con avistajes habituales de ballenas jorobadas y sei, cuando una silueta mucho más grande emergió del agua.
“Era distinta, era gigante, muchísimo más grande que cualquier otra que hayamos visto”, describió el especialista.
Se trataba de una ballena azul (Balaenoptera musculus), el animal más grande que haya existido en la Tierra. Esta especie puede alcanzar hasta 30 metros de largo y pesar entre 75 y 140 toneladas. Para comparar, una ballena jorobada mide hasta 16 metros y pesa alrededor de 30 toneladas.
Un hito para la ciencia
La ballena azul está catalogada como “En Peligro”, ya que la caza comercial del siglo XX redujo su población a apenas el 2 % de su tamaño original en el hemisferio sur. Aunque sus números muestran una lenta recuperación, sigue siendo una especie vulnerable.
El ejemplar observado en aguas patagónicas probablemente pertenezca a la subespecie Antártica, que se desplaza por el Atlántico Sudoccidental.
El registro es relevante porque nunca antes se había documentado oficialmente la presencia de esta especie dentro de los límites del parque. Esto abre nuevas líneas de investigación sobre sus rutas migratorias y su alimentación en el Mar Argentino.
Un refugio marino estratégico
La presencia de la ballena azul resalta el valor de las áreas marinas protegidas. Estos espacios funcionan como corredores biológicos que reducen amenazas como:
- Colisiones con embarcaciones.
- Perturbaciones por tráfico marítimo.
- Impactos derivados de actividades humanas.
Además, la especie se alimenta principalmente de krill y puede consumir entre 3 y 5 toneladas por día, por lo que su aparición podría indicar buenas condiciones ecológicas en la zona.
Un mensaje de esperanza
Para el equipo de conservación, el avistaje fue más que un hallazgo científico: fue una señal positiva sobre la salud del ecosistema.
La aparición del animal más grande del planeta en aguas protegidas argentinas no solo emociona, sino que también demuestra que la conservación marina puede dar resultados concretos.
