Identificación electrónica: las caravanas ganaderas superan récords de ventas y aceleran la trazabilidad bovina

Lo que comenzó con dudas y resistencia entre productores terminó mostrando una adopción más rápida de lo esperado. Las ventas de caravanas electrónicas crecieron por encima de los promedios históricos y el sistema de trazabilidad obligatoria avanza con fuerte impulso en pleno inicio de la zafra 2026.

La implementación obligatoria de las caravanas electrónicas para la identificación bovina, que inicialmente generó cuestionamientos dentro del sector ganadero, comenzó a mostrar resultados que sorprendieron incluso a las empresas proveedoras. Durante diciembre y enero las ventas superaron ampliamente los niveles históricos y en febrero el ritmo comercial se mantiene firme.

Según explicaron desde el sector, el proceso de adopción terminó desarrollándose con mayor naturalidad de la prevista. Guillermo Guntern, propietario y CEO de Carreteles Rafaela —una de las once firmas proveedoras— señaló que, pese a las resistencias iniciales, el sistema fue aceptado rápidamente por los productores.

“El arranque fue con dudas y cierta resistencia, pero finalmente se tomó con naturalidad”, indicó. A su vez, destacó que el buen momento de precios ganaderos ayudó a facilitar la transición hacia la nueva tecnología.

Un cambio que impulsó las ventas

El primer dato relevante surgió al cierre de 2025. Históricamente se comercializaban alrededor de 15 millones de caravanas por año, pero el año pasado finalizó con 17 millones de unidades vendidas, un incremento del 15%.

La mayor sorpresa llegó tras el anuncio oficial de que desde diciembre ya no podría comercializarse la caravana convencional. En noviembre se produjo una fuerte anticipación de compras: de un promedio habitual de 900.000 unidades se pasó a 2,1 millones.

Lejos de caer, la demanda continuó creciendo cuando la electrónica pasó a ser obligatoria. En diciembre se vendieron 1,1 millones de caravanas electrónicas —por encima del promedio mensual— y enero rompió todas las previsiones con 1,9 millones de unidades comercializadas.

Actualmente febrero mantiene niveles históricos cercanos a 1,5 millones y el sector se prepara para un nuevo pico de demanda en marzo, impulsado por la zafra de terneros.

Costos y preocupación por el abastecimiento

El costo del dispositivo no aparece como el principal obstáculo para la adopción. Cada caravana electrónica tiene un valor estimado de entre US$1,35 y US$1,6, mientras que los lectores electrónicos —conocidos como bastones— oscilan entre US$950 y US$2000 según origen y marca.

Sin embargo, el abastecimiento de estos lectores genera inquietud en el sector, ya que el 100% de los equipos es importado y ya comenzaron a registrarse faltantes ante el aumento de la demanda.

Avances del sistema y números oficiales

Desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) destacaron que la implementación se desarrolla de manera ordenada y acompañada por capacitaciones técnicas dirigidas a veterinarios y productores.

Datos oficiales indican que desde octubre ya se colocaron y declararon más de 650.000 caravanas electrónicas en el sistema, con unas 37.000 unidades productivas participantes y más de 350.000 animales movilizados bajo el nuevo esquema.

El organismo aclaró además una de las principales dudas surgidas durante la adopción: el productor criador no está obligado a adquirir el lector electrónico. El bastón debe ser utilizado por quien realiza la lectura para cerrar el Documento de Tránsito Electrónico (DTe), generalmente invernadores, feedlots o frigoríficos.

Un año de transición y desafíos pendientes

En el Senasa reconocen que 2026 será un período de transición, ya que todavía circulan caravanas tradicionales adquiridas antes de la obligatoriedad. El objetivo oficial es que en 2027 el 100% de los terneros cuente con identificación electrónica.

No obstante, desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) advierten que la verdadera prueba llegará con la zafra actual. Javier Rotondo, vicepresidente segundo de la entidad, señaló que comenzaron a aparecer cuestionamientos, especialmente entre pequeños productores.

Según indicó, las principales preocupaciones pasan por el costo de los lectores, la complejidad operativa y la percepción de que el beneficio directo no siempre es claro para los criadores de menor escala.

Una adopción más rápida que la resistencia

A pesar de los reparos sectoriales, la dinámica comercial muestra una tendencia contundente: la identificación electrónica avanza con mayor velocidad que la esperada. Con ventas récord durante el verano y la zafra 2026 en marcha, el sistema de trazabilidad bovina atraviesa su primera gran prueba operativa rumbo a un rodeo completamente identificado en los próximos años.

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