Incendios y ajuste: crece la preocupación por el futuro de los Parques Nacionales en plena emergencia ambiental

Mientras el fuego sigue afectando miles de hectáreas en distintas regiones del país, el Gobierno analiza reducir unos 400 puestos en la Administración de Parques Nacionales. Brigadistas y trabajadores advierten que la medida debilitaría la prevención y el combate de incendios en áreas clave para la conservación.

En medio de una temporada crítica de incendios forestales, la posible reducción de personal en la Administración de Parques Nacionales encendió una fuerte señal de alarma entre brigadistas, técnicos y organizaciones ambientales.

El plan oficial contemplaría la salida de alrededor de 400 trabajadores —cerca del 20% de la planta— a través de retiros voluntarios. Sin embargo, desde los gremios sostienen que, en la práctica, se trataría de despidos encubiertos en un contexto donde el sistema ya funciona con recursos limitados.

Actualmente, cuatro provincias se encuentran bajo emergencia ígnea. La Patagonia concentra los focos más importantes, con miles de hectáreas afectadas en zonas de alto valor ecológico. Los parques nacionales no solo resguardan biodiversidad y paisajes únicos, sino que también actúan como bases operativas fundamentales para prevenir y combatir el fuego.

La Administración de Parques Nacionales cuenta con unos 2.000 empleados en todo el país para gestionar 39 áreas protegidas. De ese total, los brigadistas conforman la primera línea frente a los incendios, apoyados por personal técnico, científico y administrativo que sostiene el funcionamiento cotidiano de cada parque.

Según los trabajadores, la estructura ya es ajustada. Señalan que solo la mitad del personal tiene estabilidad laboral, mientras que el resto depende de contratos anuales. Además, los salarios se ubican por debajo del costo de la canasta básica en muchas regiones, especialmente en la Patagonia, donde el costo de vida es más alto.

En lo que va de 2026 se detectaron más de 1.260 focos de incendio en todo el país. Solo en la región andino-patagónica se quemaron más de 46.000 hectáreas desde diciembre. En La Pampa, el fuego afectó más de 170.000 hectáreas en zonas de llanura. A pesar de algunas lluvias recientes, las condiciones climáticas siguen favoreciendo la reactivación de focos y el Servicio Nacional de Manejo del Fuego mantiene alertas vigentes.

En este escenario, brigadistas advierten que reducir personal puede tener consecuencias directas en la capacidad de respuesta ante nuevos incendios. Menos trabajadores implica menos prevención, menos monitoreo y menor rapidez de acción en territorios extensos y de difícil acceso.

Más allá del debate presupuestario, el tema abre una discusión más amplia sobre el valor de los parques nacionales. Estas áreas no solo conservan flora y fauna nativa, sino que también protegen fuentes de agua, regulan el clima local, sostienen economías regionales a través del turismo y funcionan como barreras naturales frente al avance del fuego.

La protección de los parques no es solo una cuestión ambiental, sino también social y económica. Cada hectárea perdida implica biodiversidad que desaparece, suelos degradados y comunidades que quedan más expuestas a riesgos.

En un contexto de cambio climático, con eventos extremos cada vez más frecuentes, fortalecer la prevención y el manejo del fuego aparece como una inversión estratégica. Para trabajadores y especialistas, el desafío no es achicar el sistema, sino consolidarlo y dotarlo de herramientas acordes a la magnitud de la amenaza.

La discusión recién comienza, pero el mensaje que surge desde el terreno es claro: cuidar los parques nacionales es cuidar el patrimonio natural del país y el futuro de las próximas generaciones.

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