Aunque la reducción permanente de las retenciones comenzó a aliviar la presión fiscal sobre el agro, el último Índice FADA muestra que más de la mitad de la renta agrícola sigue destinada al pago de impuestos, en un escenario que abre expectativas productivas positivas hacia 2026.
El Índice FADA volvió a poner en el centro del debate el peso de la carga impositiva sobre la producción agropecuaria. Según la medición más reciente, los impuestos representan el 56,3% de la renta agrícola, una proporción elevada a pesar de la baja permanente de las retenciones o Derechos de Exportación (DEX) anunciada en diciembre.
De cara a la campaña 2025/26, FADA proyecta un escenario productivo favorable. Se espera un aumento cercano al 18% en la producción conjunta de soja, maíz, trigo y girasol, lo que implicaría unas 16 millones de toneladas adicionales respecto de la campaña anterior. El crecimiento estaría liderado por el maíz, con una suba del 16%, el trigo, que se encamina a una campaña récord con un salto del 38%, y el girasol, con un aumento del 23%, mientras que la soja mostraría una leve caída del 2%. En precios, las proyecciones anticipan un escenario estable, con valores similares a los actuales.
El informe también refleja diferencias significativas entre provincias. Mientras el índice nacional se ubica en 56,3%, Córdoba registra un 54,3%, Buenos Aires 54,5%, Santa Fe 53,5%, La Pampa 53,6%, Entre Ríos 60,3% y San Luis 51,4%. Estas variaciones responden a diferencias en rindes, estructura de costos e impuestos locales, como Ingresos Brutos, tasas municipales o gravámenes específicos.
