La adopción de la Inteligencia Artificial se consolidó como estándar operativo en 2026, pero expertos advierten que el verdadero desafío para las organizaciones no pasa por la tecnología, sino por la capacitación, el liderazgo y la adaptación del talento.
La Inteligencia Artificial (IA) dejó de ser una promesa futura para convertirse en una herramienta central en el funcionamiento cotidiano de las empresas. Sin embargo, distintos estudios coinciden en que el mayor obstáculo para generar valor no es técnico, sino humano: falta de alineación interna, déficit de habilidades y liderazgo insuficiente.
Un reciente informe global de ManpowerGroup señala que la tecnología amplifica tanto las fortalezas como las debilidades organizacionales. En las compañías con liderazgo claro, aprendizaje continuo y propósito compartido, la IA se transforma en una ventaja competitiva. En aquellas donde estos factores no están presentes, expone grietas estructurales y desconexiones internas.
Basado en encuestas a más de 12.000 trabajadores y 40.000 empleadores en 41 países, el estudio advierte que invertir en IA no garantiza competitividad si no va acompañado de decisiones estratégicas sobre desarrollo del talento y nuevos modelos de trabajo.
Esta mirada coincide con el informe Pulse of Change 2026 de Accenture, que identifica a la “alineación con los empleados” como la principal barrera para aprovechar la IA. Según el relevamiento, solo el 18% de los trabajadores considera que la visión de transformación está claramente comunicada y apenas el 20% entiende cómo la IA impactará en sus roles.
El desfase entre inversión y preparación humana también se refleja en los números: mientras el 86% de los directivos planea aumentar su inversión en IA en 2026, menos del 10% está rediseñando roles laborales y apenas el 7% lo considera una prioridad estratégica.
Desde el ámbito de la capacitación y la comunicación estratégica, la consultora Another advierte que muchos problemas atribuidos a la tecnología en realidad responden a déficits de habilidades humanas. La falta de upskilling y reskilling deja a equipos completos fuera del proceso de transformación.
En el sector tecnológico, la firma Sonda agrega que el mercado laboral se volvió más exigente: el valor diferencial ya no está en la ejecución repetitiva, sino en la supervisión, el criterio y la creatividad aplicada sobre soluciones potenciadas por IA.
En este contexto, los especialistas coinciden en que el futuro del trabajo dependerá menos de la velocidad de adopción tecnológica y más de la capacidad de las organizaciones para formar líderes, rediseñar roles y acompañar a las personas en el cambio.
Fuente Ambito
