La liquidación de divisas del agro cerraría febrero por debajo de enero, afectada por menos registros del complejo soja, feriados y conflictos gremiales. El trigo sostiene el ritmo exportador mientras crecen los desafíos comerciales frente a Brasil y Estados Unidos.
La agroexportación argentina se encamina a finalizar febrero con una liquidación de divisas cercana a los US$1400 millones, unos US$450 millones menos que en enero, según estimaciones privadas del sector. La caída responde a una combinación de factores operativos y comerciales que impactaron en el ritmo de negocios durante el mes.
De acuerdo con el analista del mercado de granos Javier Preciado Patiño, el menor ingreso de dólares se explica principalmente por la desaceleración en las anotaciones del complejo soja y por un calendario reducido de actividad.
“Será un mes por debajo de enero, básicamente por el desinfle en los registros de soja. Además, febrero tuvo menos días hábiles por feriados y un paro general que no pudieron compensarse”, señaló.
Desde la agroexportación coincidieron en que la operatoria se vio limitada por conflictos gremiales en el sector aceitero y fluvial, que redujeron en aproximadamente seis jornadas la actividad efectiva de embarques y registraciones.
Trigo y girasol sostienen el movimiento exportador
Hasta el momento, las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) acumulan cerca de 5 millones de toneladas, con comportamientos dispares entre complejos productivos.
El trigo se consolidó como el principal motor comercial del mes. Solo en febrero se registraron 2,14 millones de toneladas, mientras que desde el inicio del ciclo comercial en diciembre las anotaciones ya superan los 10 millones de toneladas.
Según estimaciones del mercado, el cereal podría cerrar el primer trimestre con más de 11 millones de toneladas registradas, un desempeño considerado muy positivo para esta etapa de la campaña.
Con una oferta exportable cercana a 17 millones de toneladas, el desafío actual pasa por la calidad del grano. La menor proteína obligó a diversificar destinos y administrar embarques, ampliando ventas hacia el sudeste asiático —Vietnam, Tailandia, Malasia e Indonesia— y buscando recuperar presencia en el norte de África.
El precio FOB argentino se mantiene competitivo, alrededor de US$205 por tonelada, condición clave para sostener la demanda internacional.
El complejo girasolero también muestra dinamismo: en los primeros meses de la campaña se anotaron unas 300.000 toneladas de aceite, y con un potencial exportador estimado en 2 millones de toneladas, el sector podría alcanzar un cierre récord.
Soja: menor competitividad y menos materia prima
El complejo soja atraviesa un escenario más moderado. Las anotaciones perdieron impulso en parte por la menor competitividad del poroto argentino frente a la oferta de Brasil y Estados Unidos, además del adelantamiento de ventas ocurrido meses atrás.
Durante la breve ventana en la que las retenciones se redujeron a cero en septiembre pasado, se exportaron cerca de 12 millones de toneladas de poroto, el doble del volumen habitual. Esto redujo la disponibilidad de materia prima para la industria aceitera local.
Según estimaciones privadas, la campaña 2024/25 podría finalizar con exportaciones por debajo de las 29–30 millones de toneladas inicialmente previstas, ubicándose cerca de los 26 millones.
Para la nueva campaña 2025/26, el movimiento todavía es limitado: se registraron alrededor de 2 millones de toneladas de poroto, además de 2,3 millones de toneladas de harina y unas 340.000 toneladas de aceite.
Factores externos también condicionan
La analista de mercados Lorena D’Angelo señaló que febrero históricamente suele ser el mes más bajo en liquidación de divisas, aunque estimó que el ingreso final podría acercarse a los US$2000 millones dependiendo del cierre de operaciones.
En el plano internacional, la presión competitiva sigue siendo elevada. Estados Unidos mantiene disponibilidad exportadora y la cosecha brasileña avanza con fuerza, mientras acuerdos comerciales entre China y EE.UU. estarían favoreciendo compras de soja norteamericana, restando oportunidades al poroto argentino.
Este escenario podría derivar en un mayor procesamiento interno y en un incremento de exportaciones de harina y aceite hacia el sudeste asiático e India.
Maíz y perspectivas hacia adelante
En maíz, los registros de la nueva campaña ya superan el millón de toneladas, aunque el ritmo comercial dependerá de la evolución de la cosecha. Además, se estima que cerca de 3 millones de toneladas podrían trasladarse desde la campaña anterior hacia el nuevo ciclo comercial.
En conjunto, el desempeño de febrero refleja una transición típica previa al ingreso fuerte de la cosecha gruesa, aunque atravesada por un contexto internacional más competitivo y por limitaciones operativas locales que redujeron el flujo de divisas del principal complejo exportador argentino.
