En la ciudad de Las Rosas, en el sur santafesino, la familia Dutto desarrolla desde hace 25 años una plantación de higos que supo reconvertirse de la industria al consumo directo. Con manejo agronómico adaptado a la región y una innovadora propuesta de autocosecha, el emprendimiento se consolida como una experiencia productiva y turística.
En el sur de la provincia de Santa Fe, más precisamente en Las Rosas, la familia Dutto lleva adelante una plantación de higos que combina tradición, adaptación productiva y una fuerte impronta familiar. El establecimiento, con 25 años de historia, es hoy un ejemplo de cómo las producciones regionales pueden reinventarse frente a los cambios del contexto económico y productivo.
“Estamos muy contentos con la plantación. Arrancó hace 25 años y con el tiempo fuimos mutando los objetivos”, explicó Sergio Dutto durante la recorrida por el campo. En sus comienzos, la producción estaba orientada exclusivamente a la industria, abasteciendo principalmente a empresas de Coronda que, tras la temporada de frutilla, incorporaban otras frutas para mantener su actividad.

Sin embargo, con el paso del tiempo y las dificultades que atravesaron las industrias, el emprendimiento familiar decidió reconvertirse. “Antes era un higo de industria, mucha cantidad y baja calidad. Hoy es un higo de consumo, pensado directamente para la gente”, señaló Dutto.
Actualmente, el establecimiento cuenta con unas 3.000 plantas. En los últimos años se tomó la decisión de reducir la superficie, eliminando unas 1.500 plantas destinadas exclusivamente a la producción de breva. “Entre las heladas tardías y las cotorras no cosechamos nada, así que decidimos sacarlas y pensar ese lote para reconvertirlo a otras variedades”, explicó.
Uno de los puntos clave del proyecto fue la selección varietal. Para eso, la familia trajo desde Catamarca 17 variedades distintas, con el objetivo de evaluar cuáles se adaptaban mejor a las condiciones del sur santafesino. “Buscábamos variedades que resistieran poda severa, para poder bajar la planta todos los años a la altura del pecho y facilitar la cosecha”, detalló Sergio Dutto.
No todas las variedades lograron adaptarse. Algunas, pese a su calidad y sabor, no toleraron el manejo intensivo. “Esas se podan cada tres años y al tercer año generalmente las cosechan las cotorras y las calandrias. De esas dejamos pocas plantas, solo como stock genético”, indicó. Hoy, las variedades que predominan son turco, brown turkey y cadota, un mejoramiento de gota de miel desarrollado en Catamarca.
Además de la venta directa del higo fresco, el establecimiento encontró un diferencial en la experiencia de autocosecha. “La gente puede venir, recorrer la plantación, comer todo lo que quiera y cosechar su propio higo a un precio menor. Eso nos evita toda la logística de cosecha y fue algo que pegó muchísimo”, contó el productor.

La iniciativa surgió casi por casualidad, pero rápidamente se transformó en un atractivo para familias de distintas localidades de la región. “Viene gente de Chañar Ladeado, Totoras y otros pueblos, con chicos, a vivir la experiencia de encontrarse con el higo en la planta. Es algo que nuestras generaciones vivimos y que hoy ya no es tan común”, destacó.
De esta manera, la familia Dutto no solo consolida una producción alternativa en el sur de Santa Fe, sino que también pone en valor el contacto directo con el campo, la diversificación productiva y el arraigo local, mostrando que las economías regionales siguen teniendo un enorme potencial cuando se combinan conocimiento, innovación y trabajo familiar.
