El fenómeno climático La Niña seguirá activo durante el tramo final de la cosecha de soja y maíz en Sudamérica, pero podría debilitarse en los próximos meses. Según el Centro de Predicción Climática de la NOAA, el sistema ENSO tendría una transición a condiciones neutrales entre mayo y julio y luego evolucionaría hacia El Niño en la segunda mitad de 2026.
El Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que el fenómeno La Niña continuó activo durante febrero, con temperaturas del océano Pacífico ecuatorial central y oriental por debajo de los valores normales.
Estas condiciones confirman la persistencia del evento frío del sistema ENSO (El Niño–Oscilación del Sur), un patrón climático que influye en las lluvias y temperaturas a escala global y que tiene efectos directos sobre la producción agrícola.
De acuerdo con el informe oficial, los modelos climáticos indican una probable transición hacia condiciones neutrales entre mayo y julio de 2026, con una probabilidad cercana al 55%. Esto significa que La Niña podría mantenerse durante el último tramo de la campaña agrícola, un período clave para la definición de la cosecha de soja y maíz en la región.
Sin embargo, los pronósticos también muestran un aumento en las probabilidades de que se desarrolle El Niño durante la segunda mitad del año. La NOAA estima que desde junio en adelante la probabilidad supera el 60%, lo que podría modificar el régimen de lluvias en diversas regiones del planeta.
El fenómeno ENSO describe variaciones periódicas en la temperatura del océano Pacífico ecuatorial y en los patrones de viento de la atmósfera. Sus tres fases principales son La Niña, asociada en el sur de Sudamérica a períodos con menor disponibilidad de lluvias; El Niño, vinculado generalmente a precipitaciones más abundantes; y la fase neutral, cuando las condiciones oceánicas se mantienen cerca de los valores promedio.
Estos cambios en el Pacífico influyen en la circulación atmosférica global y pueden impactar de manera significativa en la producción agrícola, el clima regional y la planificación de las campañas agrícolas.
