El contrato Soja Rosario Mayo 2026 alcanzó el precio más alto de la campaña, aunque el volumen operado cayó y refleja un cambio en la estrategia comercial de los productores. Expectativas de subas futuras y señales políticas explican la cautela.
Los precios de la soja de la campaña 2025/26 volvieron a marcar máximos recientes, pero esta vez el mercado encontró una reacción inesperada: los productores prácticamente no acompañaron la suba con mayores ventas ni coberturas, mostrando una actitud mucho más cauta que en episodios anteriores.
El contrato Soja Rosario Mayo 2026 registró esta semana un pico de 328,1 dólares por tonelada en el mercado A3, el valor más alto de la serie. Sin embargo, el volumen negociado fue sensiblemente menor al observado en otras fases alcistas, una señal que comenzó a llamar la atención entre operadores y analistas.
El antecedente: la suspensión de retenciones
El principal impulso previo había llegado tras la suspensión temporaria de los derechos de exportación, que generó una fuerte reacción comercial. El 22 de septiembre pasado, con un precio promedio de 323,5 dólares por tonelada, se operaron 482.700 toneladas en una sola rueda, mientras que al día siguiente se negociaron otras 308.500 toneladas.
Aunque luego los precios retrocedieron tras la finalización del régimen, la inercia comercial se mantuvo y el interés abierto del contrato superó el millón de toneladas hacia fines de ese mes.
Más adelante llegó una segunda ventana de precios: entre el 26 y el 28 de noviembre el contrato volvió a superar los 326 dólares por tonelada, aunque posteriormente cayó hasta un mínimo de 312,9 dólares el 2 de febrero.
Máximos históricos, pero menos entusiasmo
El actual repunte volvió a llevar las cotizaciones a niveles récord para la campaña, pero con una diferencia clave: el mercado ya no muestra el mismo entusiasmo vendedor.
El menor volumen operado, junto con una reducción del interés abierto —indicando cierre de posiciones para capturar ganancias— sugiere que muchos productores prefirieron esperar antes que fijar nuevos precios.
Entre los analistas surgen dos interpretaciones principales. Por un lado, existe la percepción de que el mercado internacional aún podría tener recorrido alcista. Por otro, algunos operadores consideran probable una mejora del precio interno ante eventuales cambios en la política de derechos de exportación.
La prueba del mercado
Ambas hipótesis enfrentaron rápidamente un test de realidad. En línea con la caída registrada en Chicago, el contrato Soja Rosario Mayo 2026 retrocedió más de 1% y cerró en 324,8 dólares por tonelada, mostrando la sensibilidad del mercado ante los movimientos externos.
Mientras tanto, el uso de herramientas de cobertura continúa activo. Desde septiembre pasado se negociaron opciones de venta (PUT) por unas 767.200 toneladas, concentradas principalmente durante el período de suspensión de retenciones y en el reciente rebote de febrero.
Una nueva estrategia comercial
El comportamiento actual refleja un cambio en la lógica comercial del productor: ya no se vende automáticamente ante cada suba, sino que se evalúa el contexto macroeconómico, las expectativas políticas y la evolución del mercado internacional.
En un escenario de alta volatilidad y con decisiones comerciales cada vez más financieras, la indiferencia frente a precios máximos podría ser, en realidad, una señal de mayor sofisticación en la gestión del riesgo.
