Las importaciones avanzan y golpean a las pymes: 16 de 20 sectores clave pierden mercado

Un informe de la consultora Equilibra advierte que la apertura importadora y el atraso relativo de la producción local están desplazando a las pequeñas y medianas empresas industriales, en un contexto de consumo débil y fuerte presión sobre el empleo urbano.

La economía argentina muestra señales contradictorias. Mientras algunos sectores vinculados a la energía, la minería y los servicios explican una leve mejora en los indicadores generales, el entramado productivo que sostiene a miles de pequeñas y medianas empresas atraviesa un escenario cada vez más adverso. Así lo señala un reciente informe de la consultora Equilibra, que analiza la disputa entre producción nacional e importaciones en el mercado interno.

El estudio, titulado “El mercado interno en disputa: producción nacional vs. importada”, indica que la actividad económica se mantiene en niveles similares a los del tercer trimestre de 2023, pero con una fuerte heterogeneidad sectorial. De los 55 sectores productivos relevados, 36 registraron retrocesos en los últimos dos años, una dinámica que afecta de manera directa a las pymes industriales.

El dato más preocupante para este segmento es que, de los 20 sectores productores de bienes que se contrajeron, 16 perdieron participación de mercado frente a productos importados. En 14 de ellos, la producción local cayó mientras que el volumen importado creció de forma efectiva entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025. Para las pymes, esto implica no solo vender menos, sino perder espacio en las góndolas y en la cadena de valor.

Sectores intensivos en empleo pyme como textiles, calzado, vidrio, cerámica y metalurgia muestran una sustitución directa de producción local por bienes extranjeros. En el caso de metales comunes, como acero y aluminio, el informe destaca que el share de importaciones pasó del 34% al 39% en apenas dos años, mientras la oferta local se contrajo con fuerza. Esta dinámica impacta especialmente en empresas medianas y pequeñas, que tienen menor espalda financiera para absorber caídas de ventas y aumentos de costos.

El origen de la competencia también resulta clave para entender la presión sobre las pymes. Según el relevamiento, China, Brasil y países del Sudeste Asiático concentran gran parte de los productos que están desplazando a la industria nacional. El abaratamiento relativo de las importaciones, combinado con una inflación en dólares que encarece los costos locales, genera una desventaja competitiva difícil de revertir para las fábricas radicadas en el país.

Desde Equilibra advierten que el riesgo no es solo productivo, sino social. La industria manufacturera es uno de los principales motores de empleo urbano y de encadenamientos locales. Si las pymes continúan perdiendo el mercado interno, el proceso de desindustrialización puede neutralizar los beneficios macroeconómicos de la estabilización y profundizar los problemas de empleo e ingresos en las principales ciudades.

La disputa por el mercado interno sigue abierta, pero el informe deja una señal clara: sin políticas que equilibren la competencia y fortalezcan a las pymes, la recuperación podría llegar a las góndolas sin pasar por las fábricas locales.

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