La entidad rural valoró el acuerdo comercial con Estados Unidos, aunque advirtió que una eventual adhesión al Acta UPOV 91 rompería el equilibrio histórico entre innovación tecnológica y derechos de los productores.
La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) expresó su postura frente al debate por una nueva Ley de Semillas y la posible adhesión de Argentina al Acta UPOV 91, en el marco del reciente acuerdo comercial firmado con Estados Unidos.
Si bien la entidad celebró el entendimiento bilateral por considerarlo un avance hacia una mayor integración internacional y apertura comercial, manifestó preocupación por los compromisos asumidos por el Gobierno nacional en materia de propiedad intelectual aplicada a semillas.
Desde la organización recordaron que Argentina integra el sistema UPOV 78 desde hace más de cuatro décadas, un esquema que —según señalaron— permitió impulsar el mejoramiento genético y la inversión en nuevas variedades sin afectar un principio considerado central para la producción agropecuaria: el derecho al uso propio por parte del productor.
De acuerdo con CARBAP, este marco regulatorio demostró su eficacia en la región, citando los casos de Brasil y Paraguay, donde el crecimiento productivo se desarrolló combinando innovación tecnológica y expansión agrícola bajo normas similares.
La entidad sostuvo que el país necesita reglas claras que fortalezcan la propiedad intelectual y garanticen mecanismos eficientes para que los obtentores puedan proteger y percibir ingresos por sus desarrollos. Sin embargo, advirtió que la adhesión al Acta UPOV 91 “no refleja las necesidades de la realidad productiva argentina”.
Según el posicionamiento institucional, la versión 1991 del convenio amplía los derechos del obtentor y limita el uso propio, modificando el equilibrio histórico entre quienes desarrollan la tecnología y quienes la adoptan en el campo.
En este sentido, CARBAP propuso avanzar en una actualización de la legislación vigente dentro del marco de UPOV 78, fortaleciendo los sistemas de control, registración y cobro de regalías, además de mejorar la transparencia del esquema sin alterar principios considerados parte de la cultura productiva nacional.
La entidad también planteó que el debate no debe reducirse a una dicotomía entre innovación y productores, al remarcar que Argentina ya posee una base tecnológica consolidada con millones de hectáreas sembradas con variedades modernas. A su entender, el problema central no radica en la falta de voluntad de pago, sino en la ausencia de un sistema equilibrado y consensuado.
Asimismo, CARBAP señaló que el principal condicionante estructural para el crecimiento del sector continúa siendo la vigencia de los Derechos de Exportación (DEX), a los que definió como un freno para la inversión y el aumento de la producción.
Finalmente, la entidad reafirmó que cualquier cambio normativo debe surgir del diálogo entre productores, obtentores, industria y Estado, evitando definiciones derivadas de compromisos externos y priorizando consensos internos.
