Aunque comenzó la cosecha temprana y se espera una fuerte entrada de mercadería, los precios del maíz nuevo se mantienen firmes. La competencia interna por el grano y un cambio en la dinámica comercial explican por qué los valores siguen por encima de lo esperado.
El mercado argentino de maíz atraviesa un escenario poco habitual. A pesar del inicio de la cosecha temprana en la zona núcleo y de la expectativa de una mayor oferta en las próximas semanas, los precios del maíz 2025/26 continúan mostrando una firmeza que desconcierta a operadores y productores.
El contrato Maíz Rosario Abril 2026 negociado en el mercado A3 se mantiene en niveles elevados y actualmente equivale al 89% del valor FOB, una relación que no refleja plenamente la alícuota vigente del 8,5% de derechos de exportación.
De acuerdo con los cálculos del mercado, si la retención estuviera completamente trasladada al precio, el valor teórico del cereal debería ubicarse cerca de los US$180 por tonelada, por debajo de las referencias actuales.
Un comportamiento que rompe la lógica estacional
Tradicionalmente, el avance de la cosecha genera presión bajista sobre los precios debido al incremento de la oferta. Sin embargo, en esta campaña ocurre lo contrario: los exportadores continúan convalidando valores elevados aun cuando ya cuentan con importantes volúmenes adquiridos.
Según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura al 11 de febrero, la exportación ya compró 15,9 millones de toneladas de maíz 2025/26. De ese total, unas 6,3 millones permanecen con precio abierto bajo la modalidad “a fijar”.
En contraste, las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) registradas para la nueva campaña alcanzan apenas 1,26 millones de toneladas, lo que evidencia un fuerte adelantamiento en la originación de mercadería respecto del ritmo de embarques.
La nueva competencia que cambió el mercado
La explicación detrás de esta firmeza no pasa exclusivamente por la exportación. En el actual contexto macroeconómico, el poder de compra del consumo interno modificó la matriz comercial del maíz argentino.
Si bien las grandes agroexportadoras continúan concentrando la mayor parte del volumen operado, en el último año comenzaron a enfrentar una creciente competencia de múltiples compradores locales —feedlots, granjas avícolas, porcinos, bioetanoleras y otros consumos— que, de manera fragmentada, disputan el abastecimiento.
Este fenómeno generó una suerte de “guerra de precios” silenciosa: actores individuales pequeños, pero numerosos, que en conjunto obligan a los exportadores a sostener valores atractivos para asegurar mercadería.
El resultado es un mercado menos previsible, donde la presión de cosecha no logra trasladarse plenamente a las cotizaciones.
El factor internacional también juega
A este escenario interno se suma un elemento clave: por razones estacionales, el maíz argentino se posiciona actualmente como el más competitivo del mundo.
Mientras tanto, los valores FOB de Estados Unidos y Brasil atraviesan un proceso de ajuste bajista, lo que mantiene activa la demanda internacional por el cereal argentino y contribuye a sostener los precios locales.
Un cambio de paradigma comercial
El comportamiento del maíz 2025/26 marca así un cambio respecto de campañas anteriores. Con exportadores ampliamente abastecidos pero aún dispuestos a pagar precios firmes, el mercado muestra que la competencia interna y la dinámica global están redefiniendo la formación de precios.
En un contexto donde la lógica tradicional de oferta abundante ya no alcanza para explicar las cotizaciones, la campaña recién comienza a poner a prueba un nuevo equilibrio entre exportación, consumo doméstico y competitividad internacional.
