El mercado de maquinaria agrícola en la Argentina finalizó 2025 con un crecimiento moderado del 2% en patentamientos. Sin embargo, la caída de diciembre y el fuerte ingreso de equipos importados, especialmente tractores de origen chino fuera del sistema formal, encendieron señales de alerta en la industria nacional.
El mercado argentino de maquinaria agrícola cerró el año 2025 con un balance dispar. Según el último informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), durante el año se patentaron 6.643 unidades, lo que representa un incremento interanual del 2% frente a las 6.515 registradas en 2024.
A pesar del saldo anual positivo, diciembre mostró una fuerte desaceleración: se patentaron apenas 456 unidades, lo que implicó una caída del 8,4% mensual y un desplome del 16,2% interanual, encendiendo luces amarillas para el sector de cara a 2026.
Cosechadoras: el motor del crecimiento
El segmento de cosechadoras fue el principal impulsor de la mejora anual. Con 734 unidades acumuladas, registró un salto del 19,2% respecto de 2024, con una marcada concentración en equipos de alta capacidad, especialmente en las clases PG6 y PG7.
En cuanto a participación por marcas, John Deere lideró el mercado con el 40,9%, seguida por Case IH (26,6%) y New Holland (21,8%). No obstante, el grupo CNH Industrial, al considerar ambas marcas, alcanzó el 48,4% del total, superando a la firma del ciervo.
Tractores: mercado estancado y alerta por informalidad
El rubro tractores finalizó 2025 prácticamente sin variaciones, con 5.259 unidades patentadas, apenas un 0,3% más que en 2024. Sin embargo, ACARA advirtió que esta cifra no refleja el tamaño real del mercado.
Durante el año habrían ingresado al país cerca de 4.000 tractores de marcas chinas, que no pasan por el circuito tradicional de patentamiento. Si se incorporan estas unidades, el mercado real de tractores se acercaría a las 9.000 unidades.
Desde la entidad señalaron que este fenómeno plantea un doble desafío: para las marcas con red, que deben defender su propuesta de valor más allá del precio, y para el sistema en general, en términos de control, seguridad del producto, servicio técnico y reventa.
Pulverizadoras: único segmento en baja
Las pulverizadoras fueron el único rubro que cerró el año en terreno negativo, con una caída del 0,8% interanual (650 unidades frente a 655 en 2024). El golpe más fuerte se dio en diciembre, cuando el segmento registró una baja interanual del 39,6%.
Industria nacional bajo presión
Desde ACARA definieron a 2025 como un año de “crecimiento moderado”, con fuerte protagonismo de las cosechadoras, un mercado de tractores estable pero condicionado por la informalidad, y pulverizadoras inmersas en un escenario de alta competencia, donde pesan factores como servicio posventa, tecnología y financiación.
Si bien el repunte en cosechadoras marca la mejor performance de los últimos tres años, el volumen aún se ubica por debajo del promedio de los últimos 15 años y de las necesidades tecnológicas del agro argentino. Según el informe, la renovación del parque avanza más lento de lo deseable, debido a las dificultades para acceder a equipos de alta gama.
La visión de los fabricantes
El presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores y otros Equipamientos Agrícolas e Industriales (AFAT), Leandro Brito, advirtió que la competencia de los tractores chinos es un fenómeno global, impulsado por políticas de precios muy agresivas.
Brito remarcó que en la Argentina existen 12 plantas fabriles y una cadena de valor que involucra a unas 15.000 familias, por lo que el avance de equipos importados genera una fuerte preocupación. “Estamos dispuestos a competir, pero necesitamos una cancha equilibrada frente a países con estructuras fiscales, laborales y financieras muy inferiores a las nuestras”, sostuvo.
Además, alertó a productores y contratistas sobre la importancia del servicio técnico y la disponibilidad de repuestos, al señalar que una máquina agrícola es un bien de capital clave para generar productividad, que no puede quedar fuera de servicio ante una falla.
