La industria de la maquinaria agrícola argentina enfrenta una situación crítica por la falta de financiamiento y la inestabilidad macroeconómica, lo que impide renovar el parque de tractores y cosechadoras y condiciona el crecimiento del agro y las exportaciones.
Según la Asociación de Fabricantes de Tractores (Afat), el 80% de las cosechadoras en uso en el país tienen más de 10 años y el 80% de los tractores superan los 15 años de antigüedad. Esta brecha tecnológica implica menor productividad y competitividad, frente a países como Brasil (flota promedio de 6-7 años) o Estados Unidos (4 años).
“La falta de crédito es el factor fundamental del atraso tecnológico, agravado por la falta de previsibilidad económica”, advirtió Leandro Brito Peret, director ejecutivo de Afat.
El costo del atraso tecnológico
- Una cosechadora moderna rinde entre 20% y 25% más que una de hace una década.
- Si Argentina renovara la totalidad de su parque, las exportaciones podrían aumentar hasta un 25% con la misma superficie sembrada.
- Pulverizadoras de última generación permiten ahorrar hasta 70% en agroquímicos, reduciendo costos y mejorando la sustentabilidad.
El financiamiento como única palanca
El sector advierte que las ventas dependen casi exclusivamente de las tasas de interés. En 2025, por ejemplo, las ventas se dispararon en Expoagro con tasas del 15%, pero cayeron un 47% en un mes cuando en Agroactiva los créditos subieron al 24%.
Actualmente, las 12 fábricas nucleadas en Afat tienen capacidad suficiente para cubrir el mercado interno y generar saldos exportables, pero la demanda está muy por debajo de lo necesario. Para una renovación gradual, el país debería incorporar 8.000 tractores y 1.200 cosechadoras por año, aunque las ventas actuales apenas llegan a 5.000-6.000 tractores y 600-800 cosechadoras.
Perspectivas
A pesar del contexto, Afat se mostró “prudentemente optimista” para 2026, con expectativas de sostener los niveles de producción alcanzados en 2025, considerado un año de recuperación luego del crítico 2024.
El desafío central sigue siendo acceder a líneas de crédito estables y previsibles, condición indispensable para renovar el parque de maquinaria y aprovechar el verdadero potencial exportador del agro argentino.
Fuente: NA
