En los primeros ocho meses del ciclo comercial 2024/25, la molienda de soja en la Argentina mostró una leve caída interanual, a pesar de una cosecha superior. El fenómeno se explica por el fuerte incentivo a exportar poroto sin procesar, impulsado por factores geopolíticos y una mayor demanda china desde Sudamérica.
Durante los primeros ocho meses del ciclo comercial 2024/25, la molienda de soja en la Argentina alcanzó las 30,7 millones de toneladas, lo que representa una caída del 1,2% respecto del mismo período comprendido entre abril y noviembre del ciclo anterior. La merma se produce a pesar de que la cosecha 2024/25 fue 6,0% superior a la registrada en la campaña 2023/24.
En el plano interno, el procesamiento de soja sufrió una caída en abril y mayo como consecuencia de la salida temporal de producción de las plantas aceiteras controladas por Vicentin, actualmente operadas por el grupo Grassi. A partir de junio, con el reingreso de la firma a la actividad, la molienda comenzó a recuperarse, en coincidencia con el último mes de vigencia del régimen de rebaja temporaria de derechos de exportación, lo que incentivó a los productores a acelerar ventas de poroto.
La reintroducción en agosto del esquema de rebaja de retenciones vigente hasta fines de junio, junto con la suspensión temporaria de derechos de exportación a fines de septiembre, permitió recomponer el flujo de ventas, impulsado por una mejora relativa del precio del poroto en el mercado local.
En noviembre, la Argentina importó 268.174 toneladas de soja, principalmente desde Paraguay. En los primeros ocho meses del ciclo 2024/25, la soja importada representó el 13,2% de la molienda, por debajo del 18,1% registrado en igual período del año anterior.
