Noruega eliminará el sacrificio de pollitos macho y abre el debate sobre el bienestar animal en la producción avícola

El país europeo dejará de sacrificar pollitos macho y abandonará la cría de pollos de crecimiento rápido para 2027. La decisión reabre la discusión sobre prácticas similares en la industria avícola argentina y el impacto ético de los sistemas intensivos.

Noruega anunció que pondrá fin al sacrificio de pollitos macho y a la cría de pollos de crecimiento rápido en su industria avícola antes de 2027. La medida surge de un acuerdo entre los principales actores del sector y apunta a mejorar los estándares de bienestar animal en la producción de carne y huevos.

Aunque no se trata de una ley estatal, el pacto tendrá alcance nacional debido al rol central de la empresa Nortura, propietaria de la única incubadora de pollos del país. Si el compromiso se cumple, la industria noruega eliminará prácticas que durante décadas formaron parte del modelo productivo global.

El calendario establece que el sacrificio de pollitos macho finalizará en julio de 2027. Estos animales, que no sirven para la producción de huevos ni para la industria cárnica, suelen ser descartados pocas horas después de nacer en numerosos sistemas productivos del mundo.

Para evitar esta práctica, Noruega implementará el sexado in ovo, una tecnología que permite identificar el sexo del embrión dentro del huevo antes de que eclosione. De esta forma, se interrumpe la incubación cuando se detecta un macho, evitando su nacimiento y posterior sacrificio.

En paralelo, el país también eliminará progresivamente la cría de pollos de crecimiento rápido, un modelo intensivo que prioriza la velocidad de engorde y que ha sido cuestionado por sus efectos sobre la salud y el bienestar de las aves.

El cambio impactará a más de 70 millones de pollos por año en Noruega y evitará el sacrificio de alrededor de tres millones de pollitos machos en la industria del huevo.

Organizaciones de protección animal celebraron el acuerdo como un avance importante en la transformación de la producción alimentaria. Para muchos especialistas, el caso noruego refleja una tendencia global impulsada por consumidores cada vez más atentos al origen y las condiciones de producción de los alimentos.

La decisión también invita a reflexionar sobre la situación en países productores como Argentina, donde la industria avícola tiene un fuerte desarrollo y abastece tanto al mercado interno como a la exportación.

Si bien el sector argentino es uno de los más dinámicos de la agroindustria, las discusiones sobre bienestar animal y métodos de producción todavía tienen menor presencia en el debate público. Prácticas como el descarte de pollitos macho o los sistemas intensivos de cría forman parte de los modelos productivos utilizados a escala internacional.

Especialistas en producción sustentable señalan que el desafío hacia el futuro será compatibilizar eficiencia económica, seguridad alimentaria y estándares éticos cada vez más exigentes.

En ese escenario, el ejemplo de Noruega podría marcar un precedente para otras regiones del mundo. La incorporación de nuevas tecnologías y modelos productivos más responsables aparece como uno de los caminos posibles para responder a una sociedad que comienza a exigir mayor transparencia en la forma en que se producen los alimentos.

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