Nuevos aranceles de Estados Unidos: qué deben saber las pymes argentinas tras las medidas de Trump

La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de restablecer y modificar aranceles genera incertidumbre sobre el acuerdo comercial con Argentina y abre interrogantes para las pequeñas y medianas empresas exportadoras.

La reciente suba de aranceles dispuesta por el gobierno de Estados Unidos volvió a encender las alertas en el comercio internacional. Aunque desde ambos gobiernos aseguraron que el acuerdo bilateral con Argentina sigue vigente, especialistas advierten que el nuevo marco legal podría afectar beneficios previamente otorgados.

El cambio se produjo luego de un fallo de la Corte Suprema estadounidense que dejó sin sustento jurídico interno algunos compromisos asumidos bajo normas de emergencia. A partir de allí, la administración de Trump aplicó nuevos aranceles utilizando otra herramienta legal que, en principio, no permitiría hacer diferencias entre países.

Para las pymes argentinas, el punto clave es entender que podría haber modificaciones en las preferencias arancelarias. Esto impactaría directamente en sectores exportadores como alimentos, manufacturas industriales y economías regionales que dependen del mercado estadounidense.

Algunos expertos sostienen que el arancel general se mantiene en el 10% para países con acuerdos, pero existe la posibilidad de que suba al 15% en los próximos meses. Esa diferencia puede afectar la competitividad de productos argentinos frente a otros competidores como Brasil, China o India.

Además, la normativa utilizada por Estados Unidos permite aplicar estos aranceles por un período limitado de hasta 150 días. Si el gobierno norteamericano quiere extenderlos, deberá contar con aval del Congreso, lo que abre un escenario político incierto, especialmente en un año electoral.

Para los empresarios pymes, el escenario actual exige cautela y planificación. Resulta recomendable:

  • Revisar contratos de exportación y cláusulas de precios.
  • Evaluar márgenes ante posibles aumentos de costos.
  • Diversificar mercados para reducir dependencia de un solo destino.
  • Seguir de cerca la evolución normativa en Estados Unidos.

Si bien el acuerdo bilateral no fue formalmente cancelado, analistas coinciden en que su estabilidad depende de decisiones políticas que pueden cambiar rápidamente. En este contexto, la previsibilidad es limitada y la gestión estratégica se vuelve fundamental.

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