En medio de la caída del consumo y el aumento de la morosidad, los bancos salen a competir agresivamente con créditos personales a más plazo y menor tasa para retener a sus mejores clientes y reactivar la demanda.
Cualquier lector puede ser protagonista de esta escena: una llamada del banco ofreciendo un crédito personal con mejores condiciones que las habituales. No es casualidad. Las entidades financieras lanzaron una ofensiva comercial con tasas más bajas y plazos de hasta 72 meses para estimular el consumo en un contexto de enfriamiento económico.
Bancos como BBVA y Banco Galicia ya ofrecen préstamos personales a seis años, con el objetivo de reducir el monto de la cuota mensual y hacerla más accesible para los clientes. En estos casos, la tasa nominal anual ronda el 59%, por debajo de los niveles observados en meses anteriores.
La estrategia apunta especialmente a clientes con cuentas sueldo o con un largo historial bancario. “Nuevo plazo, mejor tasa para vos”, es uno de los mensajes que utilizan los equipos comerciales para captar demanda en un escenario cada vez más desafiante.
El cambio de estrategia responde a un dato clave: el consumo se desacelera y el crédito deja de crecer. Según un informe de Bastien Consultores, la expansión del financiamiento se frenó y muestra señales de agotamiento de cara a 2026. El último mes de 2025 fue identificado como un punto de inflexión, con un crecimiento marginal del financiamiento con tarjetas y una caída real en los préstamos personales.
A este panorama se suma un problema creciente: la morosidad. Datos del Banco Central de la República Argentina indican que la mora en los créditos a familias trepó al 8,8% en octubre, impulsada principalmente por préstamos personales y tarjetas de crédito. La clave del deterioro es que las cuotas ya no se licúan con la inflación, mientras que los ingresos avanzan a menor ritmo.
El economista Sebastián Menescaldi, de Eco Go, advierte que en los sectores sin acceso al sistema bancario formal la mora ya supera el 20%, producto de tasas mucho más elevadas en financieras informales.
Según el especialista Pablo Curat, exdirector del BCRA, el 10,1% de los créditos a personas humanas presenta atrasos mayores a 30 días, el peor registro de la última década. En el Gran Buenos Aires, la mora asciende al 14,1%, convirtiéndose en la región más afectada.
En paralelo, la deuda de los hogares sigue creciendo: el 23,4% de los ingresos familiares se destina hoy al pago de cuotas bancarias, el nivel más alto de los últimos años. En este contexto, la guerra por los créditos aparece como una apuesta de los bancos para sostener actividad, aun cuando el riesgo financiero va en aumento.
Fuente original IPROFESIONAL
