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Ormuz en la mira: el cuello de botella invisible que puede frenar la industria global de chips

El posible cierre del Estrecho de Ormuz no solo amenaza el suministro energético mundial. Un insumo menos visible —el helio— emerge como pieza crítica que podría afectar la producción de semiconductores y tensionar toda la economía digital. Mientras crecen las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, el foco suele ponerse en el petróleo y el gas. ... Leer más

Ormuz en la mira: el cuello de botella invisible que puede frenar la industria global de chips

El posible cierre del Estrecho de Ormuz no solo amenaza el suministro energético mundial. Un insumo menos visible —el helio— emerge como pieza crítica que podría afectar la producción de semiconductores y tensionar toda la economía digital.

Mientras crecen las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, el foco suele ponerse en el petróleo y el gas. Sin embargo, detrás de ese frente visible se esconde un riesgo estratégico de mayor alcance: la interrupción del suministro global de helio, un componente esencial en la fabricación de chips avanzados.

Este gas noble, extremadamente liviano e inerte, posee propiedades únicas que lo vuelven insustituible en procesos industriales de alta precisión. En particular, es clave para el enfriamiento criogénico y la estabilización de entornos en salas limpias, condiciones indispensables para el funcionamiento de equipos de litografía utilizados en la producción de semiconductores de última generación.

Una porción significativa del helio mundial proviene de Qatar, donde se obtiene como subproducto del procesamiento de gas natural en complejos como Ras Laffan. Desde allí, los envíos deben atravesar el estratégico paso del Estrecho de Ormuz, un punto crítico por donde circula entre el 25% y el 30% del suministro global de este recurso. Cualquier interrupción en esa vía impactaría directamente en la disponibilidad del insumo.

El mercado del helio, además, presenta una alta concentración tanto geográfica como empresarial. La producción está dominada por un puñado de actores globales como Air Liquide, Linde, Air Products, ExxonMobil y QatarEnergy, mientras que la oferta se concentra en países como Estados Unidos, Qatar, Argelia y Rusia. Esta estructura amplifica la vulnerabilidad frente a shocks geopolíticos.

El antecedente de crisis previas en el suministro de helio demuestra que la escasez no es un escenario hipotético. En un contexto actual marcado por la explosión de la demanda de chips impulsada por la inteligencia artificial, una disrupción podría traducirse en demoras en la producción, aumento de costos en fábricas de semiconductores y cuellos de botella en sectores clave como el cloud computing, la industria automotriz y la defensa.

En este tablero global, Argentina aparece como un potencial jugador emergente, aunque lejos de una solución inmediata. El helio no se produce de forma directa, sino que se extrae en bajas concentraciones junto al gas natural. Su aprovechamiento requiere identificar reservorios viables, desarrollar complejos procesos de separación criogénica y construir infraestructura de licuefacción y transporte altamente especializada.

Con el desarrollo de Vaca Muerta en expansión, la posibilidad de integrar plantas de separación de helio abre una nueva ventana de valor para el país. No obstante, se trata de una apuesta de mediano plazo que demanda inversión, tecnología y planificación estratégica.

La amenaza sobre el Estrecho de Ormuz deja en evidencia una fragilidad estructural de la economía global: la dependencia de insumos críticos altamente concentrados y difíciles de sustituir. En ese contexto, un gas invisible como el helio puede convertirse en un factor determinante para el futuro de la industria tecnológica y la expansión de la inteligencia artificial.