En 2025 la carne vacuna aumentó casi el doble que la inflación y fue el alimento que más impactó en el bolsillo. Menor oferta, retención de hacienda, exportaciones firmes y un consumo interno que convalidó precios explican la suba.
Según el Indec, la carne vacuna subió 65,3% en 2025, frente a una inflación general del 31,5%, mientras que el IPCVA midió un aumento aún mayor, del 69,8%. Los principales cortes registraron incrementos muy por encima del promedio inflacionario.
Especialistas señalan cinco factores clave: menos animales disponibles por la sequía de años previos, mayor retención de hacienda gracias a mejores condiciones forrajeras, una oferta más ordenada durante el año, fuerte demanda internacional que sostuvo los valores del novillo y un consumo interno que convalidó precios más altos.
A esto se sumó que no hubo fuertes restricciones a las exportaciones y que las subas fueron graduales, lo que permitió que el mercado absorbiera los aumentos. El resultado fue un mercado con menos oferta, más competencia por la hacienda y precios que terminaron superando ampliamente a la inflación.
