La Asociación Americana de la Soja (ASA) aseguró que, aun con el paquete extraordinario de ayudas del USDA, los productores estadounidenses enfrentarán una pérdida promedio de 185 dólares por hectárea. El retraso de las exportaciones, la menor demanda china y la falta de definiciones en las políticas de biocombustibles agravan un escenario de fuerte presión económica para el sector.
Los productores de soja de Estados Unidos atraviesan uno de los momentos más complejos de los últimos años. Según un informe publicado por la American Soybean Association (ASA), el cultivo registrará en promedio una pérdida de 185 dólares por hectárea en la campaña actual, incluso contemplando las ayudas oficiales y extraordinarias implementadas por el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA).
Desde la entidad señalaron que las políticas de apoyo a los biocombustibles pueden aliviar parcialmente la situación, pero no logran compensar el deterioro de las oportunidades de exportación. En ese sentido, advirtieron que si China compra apenas 12 millones de toneladas de soja estadounidense en la presente campaña comercial, el volumen sería 11,8 millones de toneladas inferior al promedio de los dos años anteriores.
Los datos oficiales del USDA refuerzan la preocupación: al 15 de enero se habían embarcado 19,27 millones de toneladas de soja, lo que representa apenas el 45% de la oferta exportable proyectada para el ciclo 2025/26. En comparación, el promedio de los últimos cinco años para esa misma fecha asciende a 33,3 millones de toneladas, equivalentes al 63% del total exportable.
Más allá del retraso en los embarques, ASA alertó que el mayor riesgo es que China comience a concentrar sus compras en Brasil, donde la cosecha avanza con normalidad. Ese cambio de origen podría desplazar a la soja estadounidense de los principales flujos comerciales internacionales, debilitando aún más los precios y la rentabilidad de los productores.
