Mientras Uruguay lidera la penetración de vehículos eléctricos en América Latina gracias a incentivos fiscales y una matriz energética renovable, Argentina observa el fenómeno con interés. ¿Existen condiciones reales para que el país avance hacia una adopción masiva de autos eléctricos?
Un modelo cercano que marca el camino
Uruguay se convirtió en la estrella regional de la movilidad eléctrica. Con 5.382 vehículos eléctricos livianos por millón de habitantes y un 20% de las ventas de autos cero kilómetro correspondientes a modelos eléctricos en 2025, el país superó incluso a mercados históricamente más grandes de la región.
Según datos de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde) y del observatorio Zemo, Uruguay logró una penetración comparable a la de varios países europeos.
Las claves del éxito uruguayo fueron claras:
- Matriz energética renovable (99%)
- Gasolina más cara de América Latina
- Exoneraciones impositivas fuertes
- Tarifas eléctricas promocionales para carga
- Estabilidad política y regulatoria
La estatal UTE desarrolló además una red nacional de cargadores cada 50 kilómetros, reduciendo la llamada “ansiedad de autonomía”.
¿Qué tan viable es ese escenario en Argentina?
Argentina tiene algunas condiciones favorables, pero también obstáculos estructurales.
Las oportunidades
- Capacidad energética renovable en crecimiento
El país viene ampliando su generación eólica y solar, especialmente en provincias como Chubut, Santa Cruz y San Juan. - Reservas de litio estratégicas
Argentina forma parte del “triángulo del litio” junto con Chile y Bolivia, lo que podría darle ventaja en la cadena de valor de baterías. - Industria automotriz instalada
La experiencia productiva podría adaptarse gradualmente hacia modelos eléctricos si existen reglas claras e incentivos sostenidos. - Altos costos de combustible en términos reales
Aunque la gasolina argentina no es la más cara de la región, la volatilidad de precios podría volver atractivo el costo estable de la electricidad.
Los límites actuales
Sin embargo, replicar el caso uruguayo no es automático.
Infraestructura insuficiente
Argentina todavía tiene una red muy limitada de cargadores públicos. Sin cobertura nacional, la adopción masiva es difícil.
Inestabilidad macroeconómica
El alto costo inicial de un vehículo eléctrico es un freno en un contexto de crédito limitado y tasas elevadas.
Falta de incentivos claros y sostenidos
Uruguay eliminó o redujo impuestos clave. En Argentina, los beneficios son fragmentarios y dependen de normativas cambiantes.
Costo eléctrico desigual
Las tarifas varían según provincia y esquema de subsidios, lo que impide una señal de precio uniforme.
¿Puede despegar el mercado argentino?
La experiencia uruguaya demuestra que el factor decisivo no es solo el tamaño del mercado, sino la coherencia de la política energética.
Si Argentina establece incentivos fiscales estables, amplía la red de carga, facilita financiamiento accesible e integra su producción de litio a la industria local, podría iniciar un crecimiento sostenido, aunque probablemente más gradual que el uruguayo.
El caso vecino muestra que la transición es posible incluso en un país pequeño. La pregunta para Argentina no es si puede hacerlo, sino si logrará construir el consenso político y económico necesario para sostener la transformación en el tiempo.
