Pymes e inteligencia artificial: el interés crece, pero solo el 30% invierte con estrategia

Aunque la inteligencia artificial gana terreno en el mundo empresarial, en Argentina apenas 3 de cada 10 pymes la incorporan de manera estratégica. La falta de objetivos claros y el uso superficial de la tecnología explican la brecha entre expectativa y resultados.
El entusiasmo por la inteligencia artificial se respira en el ecosistema pyme, pero su aplicación concreta todavía está lejos de consolidarse. Esa fue una de las principales conclusiones del evento “Inteligencia Artificial para pymes”, organizado por la organización Somos Pymes, que reunió a más de mil empresarios en La Rural.
Allí, una simple encuesta a mano alzada dejó en evidencia la distancia entre el interés y la práctica: pocos asistentes afirmaron utilizar inteligencia artificial de forma habitual, y menos aún dijeron confiar en ella para tareas críticas dentro de sus negocios.
El dato más contundente lo sintetizó la periodista Martina Rua: solo 3 de cada 10 pymes en el país realizan inversiones estratégicas en inteligencia artificial. Esto implica contar con presupuesto asignado, capacitación interna y objetivos concretos de negocio, condiciones que aún no son la norma.
Un diagnóstico similar surge de un informe elaborado por Accenture junto a la Unión Industrial Argentina, que señala que apenas una de cada tres empresas industriales invierte en IA, mayormente en aplicaciones básicas.
Uso incipiente y falta de rumbo
El problema no es solo la baja adopción, sino también la forma en que se implementa. Según los especialistas, muchas pymes utilizan herramientas de inteligencia artificial de manera superficial, enfocadas en tareas simples como generación de textos o imágenes, sin integrarlas a procesos clave del negocio.
Christian Dátola, referente del sector y organizador del evento, describió un escenario heterogéneo, donde conviven empresas que apenas exploran la tecnología con otras que empiezan a desarrollar soluciones más avanzadas, como agentes inteligentes para áreas administrativas o comerciales.
Sin embargo, el denominador común sigue siendo la incertidumbre. La sobreabundancia de información y la falta de claridad sobre por dónde empezar dificultan la adopción efectiva.
El error más común: no saber para qué usarla
Para el consultor internacional Marc Vidal, el principal obstáculo es conceptual. “Las empresas adoptan tecnología porque otros lo hacen, no porque tengan claro su propósito”, advierte.
Desde su mirada, la inteligencia artificial no debería limitarse a tareas operativas menores, sino enfocarse en detectar fallas estructurales del negocio y mejorar la toma de decisiones. Sin esa orientación, el riesgo de frustración es alto.
Aun así, reconoce un cambio reciente en el ecosistema local: cada vez más empresas comienzan a explorar usos más profundos, algo que no ocurría apenas unos años atrás.
El desafío de no quedarse atrás
El impacto de la inteligencia artificial también se hace evidente en el comercio digital. Durante el evento, el referente de Tiendanube, Franco Radavero, expuso una realidad contundente: mientras pocos empresarios venden online, la mayoría ya compra por internet.
El dato no es menor. El comercio electrónico en Argentina creció más de 70% en facturación durante 2025, impulsado por una mejor propuesta de valor frente al retail tradicional.
En este contexto, la inteligencia artificial aparece como una herramienta clave para potenciar ventas, optimizar procesos y sostener la competitividad. Pero también como un factor de riesgo para quienes no logren adaptarse.
El mensaje que dejó el encuentro es claro: la tecnología ya está disponible, pero el verdadero desafío para las pymes no es adoptarla, sino hacerlo con un propósito definido. De lo contrario, la brecha entre quienes innovan y quienes quedan rezagados seguirá ampliándose.