Organizaciones animalistas denuncian que los ejemplares fueron enviados “de un cautiverio a otro” y acusan a la empresa responsable de lucrar con la explotación animal.

El traslado de diez delfines del ex Aquarium de Mar del Plata hacia un oceanario en Hurghada, Egipto, generó fuertes críticas por parte de agrupaciones en defensa de los animales. Los ejemplares —Zaiko, Lara, Olivia, Isis, Aramis, Callie, Moro, Ares, Juno y Mako— fueron movidos durante la madrugada en un operativo que incluyó transporte terrestre hasta Ezeiza y un vuelo especial de Qatar Airways acondicionado para especies marinas.

La organización Voicot cuestionó duramente el procedimiento y afirmó que los animales “pasaron de una situación de encierro y explotación a otra”, apuntando directamente contra Eduardo Albor Villanueva, propietario del Aquarium y CEO de The Dolphin Company, que opera 33 delfinarios y oceanarios en el mundo. “El dueño del Aquarium no se cansa de lucrar con el cautiverio de animales maravillosos”, denunciaron en redes.

La entidad también criticó lo que considera una doble vara: cuando se solicitan traslados a santuarios, “aparecen burocracias e impedimentos”, pero cuando se trata de trasladar animales para continuar explotándolos, “todo se resuelve con rapidez y complicidad”, advirtieron.

Desde Servicios Logísticos Asociados (SLA), encargada del operativo, informaron que los delfines llegaron a Egipto “en excelente estado”, gracias a las condiciones médico-veterinarias en las que se encontraban y al acompañamiento de veterinarios, biólogos y cuidadores. Los animales viajaron en contenedores especiales con lona, goma espuma y humectación constante para evitar lesiones.

Fuentes del ex Aquarium señalaron que los ejemplares —todos nacidos en cautiverio— no podían ser liberados en su hábitat natural y que el oceanario de Hurghada ofrece instalaciones similares a las de Mar del Plata. Tres cuidadores argentinos permanecerán allí durante tres meses para facilitar la adaptación de los delfines a su nuevo entorno.